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lunes, 10 de abril de 2017

ÁLVARO ARBINA NOS HABLA SOBRE SU NOVELA: "LA MUJER DEL RELOJ"

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.


Soy Álvaro Arbina, un joven de 26 años con la incertidumbre de un recién salido al mundo de los adultos, el laboral, el de la emancipación. Se acabó la universidad e intento abrir puertas sin mirar demasiado lejos. Ahora estoy centrado en la literatura, aprovechando esta oportunidad que se me ha brindado. Me gusta la sencillez, escribir, leer, ir al cine, salir a correr por el monte, dedicar mi tiempo a los seres queridos. Intento no desviarme de eso, a la larga es lo de verdad tiene importancia.

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

La mujer del reloj, Ediciones B, 2016.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

La mujer del reloj es una novela de carácter histórico, a caballo entre el thriller y el género policíaco, que transcurre a lo largo de los cinco años que duró la guerra de la Independencia (1808-1813). 

Lo que he pretendido con ella es hacer sentir a otros lo que yo a veces siento leyendo. El germen que me llevó a escribir, a embarcarme en una empresa tan sacrificada como esta. Es una fuerza superior a mí, que me gustaría poder transmitir a los lectores, poder hacerles sentir ese placer, esa seducción por un mundo y unos personajes. Una novela pageturner, como dicen los ingleses. Y me gustaría que, al final, tras la última página, sintieran un momento de suspense, de silencio. Ese momento en el que crees haber aprendido algo, que has reflexionado sobre lo que somos y sobre lo que nos rodea. 

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Se ha publicado en ambos formatos con Ediciones B, en su colección histórica. 

http://www.edicionesb.com

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Tal vez mi preferido sea Louis Le Duc, el antagonista de la novela. Porque ésta es una historia clásica, de héroes y villanos en la contraportada, y de tonalidades grises en las tripas de la novela. Después de tanto tiempo, el francés es un personaje que aún me sigue asustando.

Julián Aldecoa Giesler es el eje de la novela, el protagonista, nuestra mirada principal de lo que sucedió. Él es el puente que me permite unir dos épocas. Es, probablemente, la razón de que pudiera escribir esta novela sin perderme en arenas movedizas. 

Román Giesler, el mentor de Julián, Clara Díaz de Heredia, el contrapeso del amor…


6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Realmente desconozco con exactitud el origen de La mujer del reloj. Creo que aglutina vivencias, aprendizajes, recuerdos y emociones que, de alguna manera, terminaron entrando en mí para quedarse. No es una historia concreta, tal vez sea la mía, y con esto no quiero decir que hable sobre mi vida. Sino que toda novela se basa en la historia desordenada e inconexa que lleva el escritor dentro. Él decide lo que emplea en la escritura. Él juega con lo que tiene. Al fin y al cabo, escribir es eso, cosechar lo sembrado en el pasado. Extraer lo que uno lleva dentro. Inspirarse en lo que existe para crear algo nuevo. 

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Dos años de escritura, compaginados con la universidad. Los primeros diez meses fueron de maduración de la idea y documentación, que va ascendiendo en grados de profundidad, hasta alcanzar la verosimilitud y realismo para construir un mundo autosuficiente, que transporte al lector a principios del siglo XIX. Bebí de todo tipo de fuentes, descubriendo que algunas eran más efectivas que otras. Al fin y al cabo, era mi primera novela, y tenía que exprimir al máximo mis capacidades como autodidacta. Los libros de historia sirven para entender la época desde una perspectiva global, pero al mismo tiempo ofrecen los matices y detalles necesarios para adoptar diferentes puntos de vista, con sus contradicciones y complejidades, que explican realmente lo que sucedió entonces. Sin embargo, para escribir una novela uno necesita introducirse en el ambiente, mirar a través de la gente que entonces vivió, caminar entre ellos, entre sus calles y paisajes. Para ello es necesario leer mucha literatura. Y yo retomé muchos de los libros que me habían marcado siempre: aventuras de Pérez Reverte y Ken Follet, clásicos de la literatura… Pero la lectura era diferente, ya no consistía en el puro entretenimiento. Era un análisis, un intento de leer entre líneas, de descifrar los pilares que sostienen una novela, los trucos de aquella magia, de aquella pasión que generaban en mí. 

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

El episodio de la isla de Cabrera, el que dicen fue el primer campo de concentración de la Historia. Allí fueron hacinados más de catorce mil prisioneros franceses. Al final de la guerra sólo quedaban tres mil. No es sencillo encontrar información de lo que sucedió en esta isla prisión, desconocida para muchos; parece enterrada por los que construyeron la Historia.

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Prefiero que antes de escucharme a mi hablar fuera de la novela, intentando venderla, se pregunte a otro que la haya leído. La promoción es indispensable para sobrevivir en este mundo, pero un autor no debería hablar fuera de la novela. Su territorio está acotado. Es ese. Las páginas entre las tapas donde va inscrito su nombre. 

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

Prólogo del La mujer del Reloj:

La habitación está vacía. 

Sólo hay un escritorio de nácar, en el centro, con varios cartapacios de cuero perfectamente ordenados, con un cenicero, una caja de cigarrillos, un candil, un tintero y una araña de cristal como pisapapeles. Sólo hay un sillón tapizado, una alfombra exótica, dos vitrinas llenas de objetos de oro y plata, varios cuadros y una escultura de origen griego. Sólo hay cuatro paredes, iluminadas por candelabros y cubiertas por cortinaje y un frisón de madera tallada.

Sólo hay un hombre, sentado sobre el sillón tapizado y con un cigarro humeando en la mano. 

Sólo hay un hombre, con el rostro oscuro, envuelto en tinieblas, velado por halos de humo que se suspenden en el aire. Sólo hay un hombre, un hombre que vaga a la deriva, un hombre que cree haber perdido el alma.

Sus ojos, antaño intensos y bellos, carecen de brillo, y yacen hundidos en el abismo de la desesperanza. Su mirada busca un anhelo, y se posa en la luz de un candil cercano, en un extremo de la mesa. Sus haces amarillentos parecen aliviar su mente, envolviéndola en un manto cálido y haciéndola viajar en el tiempo, muchos años antes, al origen de sus recuerdos, los recuerdos de la historia que le ha llevado a una habitación vacía…






viernes, 27 de enero de 2017

GABRIEL POZO FELGUERA NOS HABLA SOBRE SU NOVELA: EL EVANGELIO DE LA ALHAMBRA

HOY NOS PRESENTA SU OBRA… GABRIEL POZO FELGUERA

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Soy curioso y ávido lector, especialmente de todo tipo de Historia, y de muchas historias. Con preferencia por la narrativa histórica. Y, más concretamente, con todo lo relacionado con épocas Medieval y territorio Al-Andalus. Y Granada, por supuesto. 

También ratoncillo de librerías, bibliotecas y archivos. 

He trabajado en periodismo durante un cuarto de siglo, hago guiones para documentales históricos y gestioné dos instituciones culturales bancarias. 

Ahora soy aficionado juntaletras y procuro escribir y divulgar episodios de la historia relacionada con Granada y su entorno.

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

El Evangelio de la Alhambra.


3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

Narra los esfuerzos del pueblo morisco granadino (y español por extensión) durante todo el siglo XVI y principios del XVII por mantener sus derechos como minoría cultural, étnica y religiosa. 

Quiero resaltar la intransigencia social y religiosa que acabó en un genocidio por parte de unos españoles que se llamaban cristianos viejos frente a otros vecinos que tenían otras formas de expresar sus costumbres.

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Ha salido en papel, muy bien maquetada y presentada. Se completa con un apéndice documenta y gráfico (en color).

La publica editorial Atrio, wwe.editorialatrio.es, https://www.facebook.com/Editorial-ATRIO-795935120513674/?fref=ts

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

En este caso es María Ana del Castillo y Montiel. Es el hilo conductor de toda la narración, ya que es hija del principal ideólogo del asunto del Pergamino de la Torre Turpiana, de los Libros Plúmbeos del Sacromonte y del Evangelio de Bernabé. María Ana fue también la esposa del “compinche” Miguel de Luna y madre del último protagonista de la saga, el médico Alonso de Luna y del Castillo.

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

El tema de la sociedad dual granadina (musulmana y cristiana del XVI) y el enconamiento de sus relaciones me ha interesado desde siempre. He publicado algunas cosas sueltas. Un día, tras el Congreso de Moriscos de 2009 en Granada, di por casualidad con la ficha censal del morisco Alonso del Castillo, en el Archivo de Simancas. Tenía, efectivamente, una hija llamada María, de cuya existencia se ha dudado hasta ahora para emparentarlo con Miguel de Luna. Tiempo atrás, un amigo me dijo que guardaba una tabla con una frase de la biblia que estuvo en la Mezquita mayor de la Alhambra; me extrañó, pero al unir cabos, surgió la chispa.

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Por lo general, cuando investigo en alguna fuente, voy haciendo fichas y tomando referencias de diversos temas. Lo guardo y anoto todo. Pero cuando decido centrarme en un libro, tengo parte del trabajo hecho, además de buscar nueva documentación. Unos libros los documenté en medio año, otros llevo toda la vida documentándolos y no sé si algún día los escribiré. Cuando escribo, soy muy metódico, decido ocho o diez horas al día. Prefiero escribir los días nublados o lluviosos. Por eso ahora no puedo escribir. Tendré que mudarme al Norte, jejejé…

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

Además de la ficha censal de la familia de Alonso del Castillo (de 1561), conocer que en el cuadro que representa el Bautismo de San Cecilio (que es la portada del libro), es un alegoría a la mistificación de la sociedad dual española del siglo XVI, lo que querían alcanzar las autoridades civiles y religiosas del momento. 

Pues en ese cuadro las caras son de personajes reales del momento; en él están representadas personas que tuvieron mucho que ver con las invenciones del Pergamino y los Evangelios del Sacro Monte.

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Porque se podrán conocer enfoques distintos al origen del problema morisco, los inventos de cristianos viejos por demostrar el pedigrí del cristianismo en la romana Hispania, la credulidad de Felipe II, los deseos de predestinación del arzobispo Pedro de Castro. Cómo la Contrarreforma fue muy perjudicial para los vecinos moriscos de las Españas.

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

(Adjunto el proemio con que empieza el libro, en 1502)

Granada. 23 de febrero de 1502 

Una nube de humo y olvido cubrió Granada. El joven Alonso apretó el paso en dirección a la Alhambra aquella fresca mañana. La hoguera de Bib-Rambla todavía humeaba. Y lo seguiría haciendo durante muchos días más. Mientras hubiese libros islámicos para alimentar las llamas. 

Nunca pensó que el cardenal Cisneros sería capaz de cometer tamaña barbaridad. Sin duda, el mayor de los crímenes que se puede infligir a la memoria de un pueblo. Nada menos que enviar a la hoguera todos los libros de los musulmanes del Reino de Granada. Menos los que le interesó para sí por ser de medicina o tratados de hierbas. Alonso no sabría calcular cuántos manuscritos formaban la inmensa pira de la plaza del Arenal, junto a la puerta de la Rambla. Vio a no menos de dos centenares de soldados de los muy católicos reyes Isabel y Fernando apilarlos con carretillas atestadas. Allí vertieron más de diez mil libros la primera noche. Tan sólo de su Madrasa, la universidad del Reino, extrajeron cuatro mil. Con indignidad, como se saca a un asesino de su guarida, porque el Cardenal dijo que había que poner fin al origen del mal. Y el pecado no era otro que los libros arábigos. La memoria de un pueblo allí conservada durante ocho siglos. 

Los alfaquíes lloraban desde meses atrás, cuando les había obligado a entregar los libros de sus mezquitas. El cardenal gobernador fue implacable, ni un solo libro debía sustraerse a su examen. ¡Ay de aquél que se atreviera a esconder un solo ejemplar en sus alacenas! Sus soldados revisaron, casi durante dos años, cada una de las casas sospechosas de tener tomos árabes. Fomentó la delación entre vecinos para llegar hasta el último emparedamiento. 

Por eso, aquella madrugada Alonso no había podido pegar ojo en espera de las primeras luces del amanecer. Le entró miedo al ver que Cisneros no se andaba por las ramas. Éste no era como el santo alfaquí Talavera. Era el demonio en persona. Se había propuesto acabar con la fe, el habla y la escritura de los mahometanos, y estaba dispuesto a conseguirlo a fuego y sangre. La llama ya la había prendido; seguro que la sangre correría después. Con la quema de todos los libros arábigos en la plaza de la Rambla pretendía que el olvido triunfase sobre la memoria. Deseaba desunir a un pueblo vencido hacía sólo ocho años y evitar que sus futuras generaciones trascendieran y se perpetuaran a través de su memoria. Muerta la memoria, moriría también el pueblo. 

Alonso había guardado en su casa aquellos dos libros que hablaban de religión. Los tenía en préstamo. Los sacó de la biblioteca de la universidad, la Madrasa, precisamente la misma mañana que los soldados de Cisneros la violentaron para llevarse todos los libros. El pretexto era examinarlos por parte de la poderosa clerecía. Pero bien sabía que jamás volverían a sus estantes. Al principio pensó que la Madrasa, la Escuela de Cánones y Filosofía donde él trabajaba, sería reabierta y devuelta su biblioteca. Pero de eso hacía ya dos años y se temía el peor de los finales. Había rumores de que el cardenal sentía mucha envidia por el gran nivel de la universidad arábiga fundada por el emir Yusuf I, hacía ya más de ciento cincuenta años. Y que la mayoría de manuscritos iban camino de Alcalá. Decían más: Cisneros se lamentaba del gran número y calidad de los libros del Reino de Granada, hechos del mejor papel, cuando en Castilla apenas si existía el papel y sólo se usaba el incómodo y caro pergamino. La alcaná de Granada estaba llena de tiendas de papel y librerías. 

Alonso ibn Bannigas era cristiano converso desde antes de la conquista de Granada. Todo su clan, el del príncipe Cidi Hiaya, se había puesto al servicio de los Reyes Católicos en 1490, mantenían prebendas y honores en la corte de Castilla. Él, a sus veinticinco años, ocupaba un cargo de alta responsabilidad en la Madrasa. Por eso le dolía más lo que estaba ocurriendo en Granada tan sólo ocho años después de firmar capitulaciones. Cisneros estaba incumpliendo todo lo pactado. Deseaba acabar con la fe y la cultura de su pueblo. Porque, a pesar de haber abrazado el cristianismo, a nadie se le escapaba que los príncipes musulmanes lo habían hecho para mantener propiedades y honores de los reyes de Castilla. En el fondo de su corazón seguían practicando la taqyya. 

Granada seguía cubriéndose de humo y olvido aquella mañana de febrero cuando Alonso salió de su palacio. Descendió calle abajo, con los dos libros bien escondidos en un zurrón. Pasó por la puerta de la mezquita de los morabitinos, que permanecía abierta sin que nadie se atreviera a entrar desde muchos meses atrás. Salió por el arco de la Alcazaba vieja y giró a la izquierda en busca del puente de la Ciudadela. Otros lo llamaban del Cadí, en honor del alcaide zirí que lo había construido muchos siglos atrás. Alonso padecía vértigo y no se atrevía a mirar abajo, al lecho del río Dauro, cuando atravesaba este altísimo puente que une el Albayzín con la Alhambra. Peor aún: su miedo le hacía caminar por el centro del enlosado, sin ni siquiera acercarse a los pretiles de piedra que protegen sus extremos. 

El encargado de la Escuela de Cánones de la Madrasa subió a zancadas la rampa escalonada que conduce desde el puente del Cadí hasta la puerta de las Armas de la Alhambra. Había escarchado por la noche en esta zona tan umbría. Adelantó a dos caballos que sus dueños arrastraban de sus ronzales. Tal es de empinada la cuesta y resbaladizo su empedrado. Nada más entrar a la Alcazaba, en las caballerizas de la derecha, vio que unos soldados ensillaban sus monturas. Quizás se dispusieran a acompañar al alcaide en una de sus salidas. La ciudad estaba muy tensa. A Alonso no le importaba que Don Íñigo López de Mendoza no estuviese en la Alhambra. Mejor aún, así no tendría que darle explicaciones al alcaide. Su intención era disimular los dos libros de su zurrón entre los centenares de manuscritos que concentraba la biblioteca de la Alhambra. Estaba seguro de que hasta allí no llegaría la larga y perversa mano de fuego del cardenal Cisneros. Pero albergaba dudas: La nube de humo y olvido que comenzaba a cubrir el reino moro de Granada ¿sería sólo obra del cardenal o cumpliría órdenes de Isabel y Fernando? 

Alonso Ibn Bannigas se había cambiado recientemente su apellido por otro cristiano. Porque así lo exigió la nueva pragmática real. Ahora se hacía llamar Alonso del Castillo. Por fin alcanzó, ciertamente fatigado por las prisas, la puerta del Vino. Se encaminó a los palacios con la intención de esconder los dos fabulosos libros salvados de la quema en Bib-Rambla. 

Cuando se aproximaba a la Mezquita de la Alhambra se topó de improviso con un pariente lejano, Fernando de las Maderas, que iba a su trabajo… 





martes, 17 de enero de 2017

ISABEL BARCELÓ NOS HABLA SOBRE SU NOVELA: "PERSEO Y LA MIRADA DE MEDUSA"

HOY NOS PRESENTA SU OBRA: ISABEL BARCELÓ CHICO

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Me apasiona la lectura y la escritura, la antigüedad en general y, en particular, la antigua Roma, cuyas mujeres me atraen especialmente. De ahí el título de mi blog “Mujeres de Roma” (http://mujeresderoma.blogspot.com), en el que brego y disfruto desde hace más de 10 años. Doy conferencias y también he publicado numerosos artículos, relatos y dos novelas: “Dido reina de Cartago” y “La muchacha de Catulo”, además de algunos títulos de la serie de mitología a la que pertenece el libro que os presento hoy y que se publicarán en breve. 

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

PERSEO Y LA MIRADA DE MEDUSA

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

La novela se desarrolla en un tiempo mítico, cuando las divinidades influían de manera muy intensa en las vidas de los seres humanos. El eje de esta historia es el destino -que en la antigüedad se consideraba inexorable- , y el tema es el crecimiento personal del héroe, dentro del cual se halla el descubrimiento del amor. Creo que se transmite la vigencia de los mitos y su capacidad para hablarnos de nosotros mismos.

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Esta novela corta, y por ciento, con unas encantadoras ilustraciones, se inscribe en una amplia serie coleccionable de mitología clásica, que se publica en papel con el sello de GREDOS y se distribuye en quioscos de toda España. Es factible adquirir poco a poco toda la colección, comprar títulos sueltos y/o títulos atrasados, e incluso, inscribirse para recibirlos directamente en casa. 

Que yo sepa, no está previsto que se publique en digital, al menos de momento.

En esta página web podéis encontrar una explicación más amplia y general acerca de la colección completa. 

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Mi preferido es, sin duda, Perseo, el protagonista. Es un muchacho joven, sin experiencia, cuya propia ingenuidad lo abocará a enfrentarse a un reto casi imposible de superar por un ser humano: cortar la cabeza de Medusa, una criatura monstruosa cuya mirada convierte en piedra a todo aquel que la mira. 

Otro personajes que me gustan mucho son su madre, Dánae, un ejemplo de resistencia y de valentía frente a la adversidad en un mundo regido por los varones y Andrómeda, una criatura amorosa que descubrirá el amor al mismo tiempo que Perseo.


6) Novelar un mito ¿es un trabajo fácil, o es muy arduo? ¿Qué dificultades has encontrado?

Trabajar sobre un mito no es ni más fácil ni más difícil: por una parte te proporciona la historia; por otra, es preciso ser fiel a las fuentes antiguas, completar las lagunas en consonancia con la época, articular el relato e integrar en él “lo maravilloso” sin que la historia pierda plausibilidad. 

En mi caso, la labor creativa y literaria es buscar en mí misma a esos personajes y, cuando los descubro, tratar de transmitir los sentimientos, los desafíos, los miedos a los que se enfrentan y han de superar. A mi parecer, el mito es, fundamentalmente, emoción, porque va dirigido a lo más profundo de nosotros, como individuos y como cultura, y puede tocar una fibra cuyo cabo inicial se pierde en la noche de los tiempos. El reto es hacer que el lector actual vibre con esos personajes, los sienta próximos y sepa que también están dentro de él. 

7) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Porque su tema es universal. Todos los seres humanos tenemos nuestros propios monstruos a los que, en algún momento, tendremos que cortar la cabeza. 

8) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

“Volaba ya Perseo sobre Etiopía cuando empezó a ver inundaciones y campos desolados. Distinguió luego una magnífica ciudad. En su playa, junto a una roca que penetraba en el mar, se congregaba una muchedumbre. Una figura blanca, quieta como una estatua, destacaba contra la grisura de la roca, a mitad de la escarpa. La curiosidad lo incitó a descender e ir más despacio. Su mirada no halló una dura piedra, como esperaba, sino a una bellísima joven de piel dorada y mórbida. Sus largos cabellos, alborotados por la brisa, lo mismo cubrían que destapaban la curva dulce de sus hombros y uno de sus senos, pues la túnica se le había deslizado por la parte izquierda. Aunque su recato le exigiera taparse, le sería imposible, ya que sus muñecas estaban amarradas por argollas. Toda ella emanaba juventud, pudor y belleza. Aunque no veía su rostro, pues la muchacha miraba hacia el suelo, el dios del amor, el divino Eros, aprisionó el corazón de Perseo con más fuerza que las cadenas que a ella la retenían. Quedó tan enamorado y se sumió en tal embeleso, que se le olvidó batir sus alas y a punto estuvo de precipitarse en el mar.

Cuando Andrómeda, al oír el aleteo, levantó la cabeza para mirarlo, sus grandes ojos velados por las lágrimas, sus labios rosados y jugosos, acabaron de subyugar al muchacho. Ella se estremeció al ver aquel extraño pájaro y bajó la vista. Se posó, al fin, Perseo frente a ella y le preguntó quién era y por qué estaba encadenada. Trababa Andrómeda de ocultar el rostro, por vergüenza, mas la insistencia del joven y el temor a que la creyera culpable de algún horrible crimen, la obligó a responder. Tras explicar los motivos por los que debía satisfacer el apetito de un monstruo, añadió, sonrojándose aún más, que aunque estaba dispuesta al sacrificio por el bien de su patria, temía que el miedo, en el último instante, la incitara a huir. Esa era la razón de las cadenas. Mientras hablaba, se atrevió a mirar dos o tres veces al muchacho volador y también Eros hizo de ella su víctima, pues además de la apostura del joven y el encanto de sus rasgos, Andrómeda vio brillar el amor en sus ojos.”

jueves, 15 de diciembre de 2016

SEBASTIÁN ROA NOS HABLA SOBRE SU NUEVA NOVELA: "LAS CADENAS DEL DESTINO"

HOY NOS PRESENTA SU OBRA… SEBASTIÁN ROA 

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Me llamo Sebastián Roa. Nací en Teruel, pero he vivido en media España y trabajado en la otra media, así que soy una especie de mil sangres. Tengo 48 tacos y soy autor de seis novelas publicadas; además he participado en varias antologías de relato y frecuento algunos saraos literarios, como talleres y concursos. 



2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

Las cadenas del destino. Es la última de una trilogía temática dedicada a la invasión almohade. Eso quiere decir que la novela puede leerse sin haber leído las otras dos.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

Las cadenas del destino abarca el periodo culminante de la rivalidad entre almohades y cristianos, desde 1195 hasta 1212. En las dos anteriores, La loba de al-Ándalus cubría el inicio de la invasión almohade, de mediados del siglo XII al año 1172. En la siguiente, El ejército de Dios, recorría el lapso entre 1174 y 1195, momento en el que los almohades pusieron de rodillas a los cristianos en Alarcos.

Mi intención con Las cadenas del destino es la de poner al lector en la piel de quien se ve abocado al exterminio o a la esclavitud, y ha de buscar la forma de luchar contra esa amenaza. He puesto el énfasis en el valor y el miedo, pero creo que los temas principales de la novela son el sacrificio y la esperanza.

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

En papel y en digital. Ha sido publicada por Ediciones B (www.edicionesb.com) en noviembre de 2016.

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

En cada novela de la trilogía he diseñado con especial mimo a los personajes femeninos. En la primera me enamoré de una musulmana, Zobeyda bint Hamusk; en la segunda lo hice de una cristiana, Urraca López de Haro. En esta le ha tocado a una judía sin pedigrí, la prostituta Raquel. Aunque estoy orgulloso de las otras mujeres que recorren las páginas de Las cadenas del destino: Ramla bint Sanadid, María de Montpellier y Leonor Plantagenet.


6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Es la consecuencia lógica de las otras dos novelas. En el campo narrativo, nace de mi afán por adentrarme en la condición humana en condiciones extremas. En el campo histórico he tratado de enfocar de forma amplia la invasión almohade, considerando la batalla de las Navas de Tolosa no solo por sí misma o por sus antecedentes inmediatos, sino como colofón de un proceso social, político, económico y religioso que dura más de medio siglo.

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Mi periodo de documentación estándar es de seis meses, aunque en este caso tenía gran parte del trabajo hecho por las anteriores novelas. Resulta imposible sumar el tiempo efectivo de documentación dedicado a la trilogía, porque hay que considerar que un novelista histórico no deja de documentarse mientras escribe o cuando revisa cada borrador.

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

Todo lo relacionado con la tormentosa relación entre el rey Pedro II de Aragón y su esposa, María de Montpellier. Esta mujer es una mina de dramatismo. Disfruté especialmente al recrear la legendaria concepción de su único hijo, el que después se convertiría en Jaime I, el Conquistador.

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Por dos razones: la primera es la exploración de las pasiones y los valores de personas que se hallan al borde del precipicio; la segunda es el innegable paralelismo entre esa época y la actual, especialmente en lo relativo al enfrentamiento con el fanatismo religioso. 

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

Claro. Ahí va el principio del capítulo primero, titulado El cobarde. 

Verano de 1195. Llanura de Alarcos

Velasco se despierta y mira a su izquierda. El mundo es un borrón cuyos contornos vuelven a dibujarse. Poco a poco aparece un rostro humano, vecino. Ojos de par en par, barba enmarañada, piel sucia. La boca está abierta, y por entre los dientes negros asoma una lengua igual de negra. El hombre está inmóvil, aunque algo se agita sobre su piel. Pequeñas manchas que se recrean en sus labios, se desplazan por los pómulos y corretean sobre los ojos. Velasco se da cuenta de que está mirando a un muerto. Y a su lado hay otro. Y otro más. No le cabe duda de dónde está. El infierno, claro. La morada de Satanás. Y por todas partes, los condenados. Despojos que se confunden entre sí, con lo pardo de la tierra y lo rojo de la sangre. Hay muertos que todavía empuñan armas, y sus hojas se hunden en los cuerpos de otros muertos. Miembros desgarrados, amputados por el filo de la espada o el hacha. Yelmos abollados, lorigas desmalladas, rostros que estallaron, escudos astillados, jirones de carne. Sangre a medio secar en las comisuras que apenas ocultan los dientes quebrados. Algunos cadáveres, es curioso, parecen aún vivos. Incluso a gusto. Se aprietan unos contra otros. Diríase que se abrazan. Otros tienen un aspecto casi cómico. En posturas forzadas, con brazos y piernas doblados en ángulos imposibles. Los hay que se acurrucan, se enlazan las rodillas o se tapan la cabeza, como si pudieran evitar que sus sesos se escurran sobre tierra. Lo peor son los ojos. Parecen hundidos, se ocultan en la carne para escapar del horror. Ojos abiertos, sí. Pero ausentes, fijos, apagados, en los que ya se posa el polvo y sobre los que caminan los insectos. Porque los muertos yacen bajo nubes de insectos. Moscas de vientres verdes y brillantes que se entretienen sobre las heridas, los cortes y las vísceras derramadas. Hurgan en la carne, levantan el vuelo y zumban en un aire denso y agridulce, caliente y húmedo, solo para ir en busca de otro cadáver que saborear.

Velasco trata de moverse, pero no puede. El peso del mundo descansa sobre él. «Tal vez estoy muerto yo también», piensa. Intenta recordar. Vuelve la cabeza y mira arriba. Un cielo azul que empieza a oscurecerse. Hay aves. Buitres que planean en lo alto. Y cuervos. «¿Cómo he llegado hasta aquí?»




domingo, 30 de octubre de 2016

BLAS MALO NOS HABLA SOBRE SU NOVELA "LOPE, LA FURIA DEL FÉNIX"

1.- Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Soy ingeniero y escribo novela histórica. La ingeniería es mi trabajo alimenticio, aunque ya no puedo vivir sin la literatura. Me apasiona la historia, he dado conferencias divulgativas sobre diferentes periodos y he participado como recreacionista en diferentes eventos con el grupo BattleHonours. También he realizado rutas literarias por Granada sobre mis libros. Hasta ahora he publicado cuatro novelas históricas, todas con Ediciones B (El esclavo de la Al-hamrá, El Mármara en llamas, El señor de Castilla, y la última, Lope. La furia del fénix). Actualmente soy director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada y presidente de la asociación cultural del mismo nombre que las organiza.

2.- ¿Cómo se llama tu nueva novela?

Se titula Lope. La furia del fénix (Febrero 2016, Ediciones B)

3.- Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

En este año 2016 que se celebra el centenario de la muerte de Cervantes, y en el que Cervantes y Quijote parecen abarcarlo todo, he querido dar luz sobre otros grandes escritores del Siglo de Oro. Con mi novela ilumino la figura de Lope de Vega, es el personaje central y transcurre en el s.XVII, y es el contrapunto a Cervantes, con el que se llevaba fatal. Y sin embargo, no había ninguna novela sobre él, siendo tan importante como el autor del Quijote. Su vida es increíble y llena de contradicciones. Mereció mi atención. 

4.- ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Se ha publicado en ambos formatos de la mano de Ediciones B. Para quien quiera leer los primeros capítulos gratis, los puede encontrar en:

http://www.blasmalopoyatos.com/samples/Sample_LOPE_furia.pdf

5.- Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Lope, enorme e inabarcable, mantiene una difícil y complicada relación con Claudio Conde, su gran amigo, y que le otorga una gran humanidad. Sin duda es mi preferido. Este personaje existió, aunque hay pocos datos sobre él, salvo lo que el propio Lope nos dice. Con él hago juego de espejos y sombras frente a la vida de Lope; y es el mismo personaje que nos habla en la sinopsis de la novela. Luego por supuesto, están sus mujeres, de la que destacará Isabel de Urbina y Micaela de Luján, dos mujeres totalmente contrapuestas.



6.- Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Enlazando a partir de otros personajes que me inspiran gran admiración y que como Lope, eran insomnes. El emperador bizantino Justiniano; los visires granadino Ibn al-Jatib e Ibn Zamrak; Don Juan, hijo del infante Manuel; y leyendo sobre grandes insomnes, llegué a Lope. Lo comenté con mi agente y me animó a escribir sobre él. No he quedado decepcionado: en más de una ocasión me he visto reflejado en los sucesos de su vida, cuatrocientos años atrás.

7.- La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Al principio del proceso de documentación, tenía serias dudas de poder realiza el proyecto. ¡Se ha escrito tanto sobre el Siglo de Oro y sobre Lope a nivel académico! Dejé reposar la idea un tiempo, y luego, cuando descubrí su faceta más humana, decidí que era esa faceta la que quería reflejar. Acercar el hombre al lector, fuera de la erudición académica. Durante los primeros seis meses leí biografías y teatro, y su amplia correspondencia epistolar. La escritura llevó otro año, durante el cual seguí documentándome y buscando pistas en su teatro. Él reflejaba su vida en sus comedias, con las que tanto éxito obtuvo para tirria de Cervantes. Se cuenta que escribió 1600 comedias. No, no me las he leído todas, pero sí he seleccionado algunas que me parecían más interesantes y que aportaban datos ocultos de su pasado.

8.- ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

Hay muchos detalles de su vida remarcables. Por ejemplo, cuando en pos de una mujer, de una amante que vivía en Toledo, era capaz de recorrer a caballo en un día la distancia que separaba Madrid y Toledo, ida y vuelta, para saciar su pasión. Seis horas ida; seis horas vuelta. O que era capaz de permanecer insomne tres o cuatro días, con tal de terminar los pliegos de una comedia comprometida. No sólo escribió una vastedad enorme de títulos, sino que le dio tiempo a vivir con gran intensidad, ¡y a revisar y reescribir varias veces sus obras! Mantuvo su energía vital hasta el final. Fue diestro con la espada, y no rehusaba los duelos, lo que le trajo bastantes problemas en su juventud. Incombustible, indestructible, como el ave fénix.

9.- ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

No sólo por ser pura evasión, es un canto a la vida y a la existencia de un hombre extraordinario y a la vez lleno de virtudes y defectos, donde nos veremos reflejados en más de una ocasión en sus sinsabores y sus triunfos. Recorreremos la España de la picaresca y de los galeones de Indias, del teatro y de la inquisición. Sevilla, Madrid, Valencia y Granada son sus escenarios de época principales.

10.- Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella?

Este es el inicio, podéis leer más en: www.blasmalopoyatos.com

CAPITULO 1

ALBIÓN

LISBOA, 27 DE MAYO DE 1588

Aquel tremendo devorador de vidas femeninas era insaciable. En el reposo que la noche daba al trajín de carreteros, yuntas de abastos, herreros y cordeleros, carpinteros y gentes de dinero, marinería sin un ochavo y galeotes encadenados, los muelles hervían de pasos y figuras embozadas, entrando y saliendo de tabernas y mesones y de los callejones más oscuros y lascivos de aquella ciudad tomada por la enorme armada que nunca antes rey español imaginara. La vida se bebía a grandes tragos como si fuera a agotarse, porque sólo quedaban dos días para la partida; así lo habían decretado los mandamases. Un frenesí dominaba la ciudad a los pies del río Tajo, y quien no estaba en confesión y remisión de sus pecados los estaba cometiendo todos juntos y en tropel por si no había nueva ocasión para ello. En la penumbra lujuriosa de mujeres gimientes y machos amenazantes el fresco aire marino sacudía los cartelones colgados, haciendo crujir cuerdas y eslabones, y bajo ellos Claudio corría de taberna en taberna, de lupanar en lupanar, con el resuello cortado por el agotamiento en busca de aquel a quien había perdido en aquella noche que ya acababa.

—¡El poeta, el poeta! —preguntó a una vieja alcahueta que reconoció, y sus palabras fueron atendidas mientras gemidos, risas y música marinera con coros borrachos escapaban a borbotones desentonados tras los postigos de las ventanas iluminadas por velas casi consumidas y candiles. La vieja le señaló la escalera, pero no se movió en tanto no recibió unas monedas en sus manos mugrientas, monedas que contó con vileza. Él ya había gozado con dos negras de las Azores y estaba exhausto; y su amigo, incontenible, había escapado del burdel en busca de nueva presa y nuevos goces. ¡Así es la vida, cuando se huele la muerte!

—¡Lope! ¡Maldita sea, dónde estás! —aporreó con ansiedad las puertas de los cubículos; un portugués del Algarve había aparecido a las voces de la alcahueta con aires chulescos y un puñal en la mano.


Al alboroto siguieron golpes en la portezuela, pero el buscado no los oyó. Se agarró con más fuerza a los bordes del lecho revuelto, él sobre ella. La llama de la vela se agitó y la hembra que aferraba se arqueó, llamando con los ojos cerrados a los santos que conocía mientras el hombre la hollaba por detrás entre sábanas sudadas de olor acre y las voces del pasillo; y sin poder resistirse más la mujer jadeó hasta gritar, seguido por el éxtasis del extranjero. Los quejidos de los largueros cesaron, llegó el reposo; los amantes se besaron y sonrieron aliviados de sus afanes, derrumbados sin aliento en la penumbra disfrutando del calor de la carne. Y el perfil de la mujer, satisfecho, voluptuoso, con sus largas pestañas y su largo cabello negro revuelto a un lado, le inspiró nuevos versos que paladeó un instante antes de que los golpes volvieran a sonar en su puerta, que se abrió de repente.

—¡Lope, por todos los santos! —El guardián no dejaba de mirarles desde el quicio. La mujer, soñolienta, ni se molestó en cubrirse—. Que pronto amanecerá. ¡Poeta loco! ¡Apresúrate o nos quedaremos en tierra! ¿Ganar honra, no era eso lo que queríamos? ¡Venga, la ropa, la capa, la espada, el sombrero, ponte las calzas, el calzado! 

—Tengo sed. —No dejaba de mirar a la mujer, que medio sonrió, mostrando su sexo velludo, sus carnes acogedoras, sus pechos generosos. Ella no apartaba su vista de aquel hermoso cuerpo de hombre joven, lampiño y bien dotado— ¿No hay más vino? ¿Me dejarás en ayunas?

Claudio no pudo menos que reírse. El del Algarve repiqueteó en las jambas, resoplando. Dio una voz de advertencia; la portuguesa suspiró.

—Volverás, español loco.

Lope se anudó las calzas y el pantalón, y buscó su bolsa gastada y casi vacía mientras se ponía la camisa, arrugada sobre un arca.

—Aquí están mis últimos escudillos, ¡tristes testigos de Madrid!

—Guárdalos; yo no cobro a los que me placen cuando disfruto —y ella, con sorna burlona, hizo un ademán altivo mientras cubría su fecunda desnudez con la sábana deshilachada. 

Claudio arrancó de la mano de su amigo varias de aquellas monedas, las tendió al guardián y con una reverencia guasona los dos calaveras dejaron casa, alcahueta y callejón, borrachos de cansancio. El alba llegaba, desvaneciendo estrellas en el este. Lope se volvió y lanzó un beso con la mano a la fachada. Una mujer no dejaba de observarle desde la ventana en penumbra.

—¡Vino, Claudio! —dijo Lope, bostezando.

—Otra más, encoñada. ¿Y cuántas van, oh insaciable? —se burló su amigo.

—¡Cuántas! No las he contado. ¡Allí, al horno! ¡Huelo pastel de carne!

domingo, 23 de octubre de 2016

LUIS GARCÍA JAMBRINA NOS HABLA SOBRE SU NOVELA: LA CORTE DE LOS ENGAÑOS

1.- Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

-Soy novelista y profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca. En cuanto a mi formación, soy doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y máster en Guion de Ficción para Cine y Televisión por la Universidad Pontificia de Salamanca. He sido crítico literario durante muchos años y he cultivado con cierta asiduidad el ensayo. Después de publicar dos libros de cuentos, di a la luz mi primera novela, El manuscrito de piedra (Alfaguara, 2008; Ediciones B, 2014), galardonada en 2009 con el prestigioso Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, de la que han aparecido numerosas ediciones y varias traducciones. Después he publicado, con éxito de público y crítica, El manuscrito de nieve (Alfaguara, 2010; Ediciones B, 2016), En tierra de lobos (Ediciones B, 2013), La sombra de otro (Ediciones B, 2014) y Bienvenida, Frau Merkel (Salto de Página, 2015).

2.- ¿Cómo se llama tu nueva novela?

-La corte de los engaños (se publicó el 4 de octubre de 2016)

3.- Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

-La novela se centra en un acontecimiento histórico no demasiado conocido que pudo cambiar el rumbo de España y de Europa: el atentado sufrido en Barcelona por el rey Fernando II de Aragón. En ella se hace un recorrido por un año decisivo 1492. Y se sitúa fundamentalmente en dos ciudades singulares: Granada y Barcelona. Pero lo más importantes es que está narrada y protagonizada por tres mujeres extraordinarias: Beatriz Galindo la Latina, maestra de latín y dama de la reina; Catalina de Dalt, una noble catalana ambiciosa y sin escrúpulos; y Sara Dertosa, una joven judía con un destino incierto. Entre las tres, nos ofrecen una mirada distinta y más profunda de la época y de la corte de los Reyes Católicos. Es una época, por cierto, de grandes mujeres, empezando por la reina.

4.- ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

-Se ha publicado en papel y edición digital por la editorial Espasa. www.planetadelibros.com

5.- Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

-Beatriz Galindo representa la mayor cercanía a la corte, Catalina es la que se enfrenta a los reyes de una manera abierta y Sara es una víctima inocente de las decisiones reales. Para mí ha sido un gran reto ponerme en la piel de tres mujeres tan diferentes y de una época tan lejana a la mía y tratar de empatizar con ellas, y, sobre todo, que resulten verosímiles. En principio, mi favorita es Sara, la joven judía que sufre en sus carnes y en las de su familia el decreto de expulsión de los judíos de España. Esa trágica experiencia la hace madurar de golpe y la convierte en una mujer valiente y luchadora, capaz de casi todo, sin dejar de ser fiel a la memoria de los suyos. La que más problemas me ha causado fue Catalina de Dalt; no en vano es una mujer muy rebelde, díscola y sin escrúpulos, pero, al final, es la que más me conmueve. Beatriz es la más equilibrada y, por otro lado, la más compleja y heroica.

6.- Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

-Hace años, cuando preparaba mi primera novela, El manuscrito de piedra, me topé con este sangriento suceso, que enseguida me fascinó; de hecho, aludo ya al atentado en esa novela. Pasado el tiempo, volví a él y decidí convertirlo en el eje central de La corte de los engaños. Por un lado, es un acontecimiento histórico que tiene una gran relevancia, pues, si el rey hubiera muerto —y la verdad es que estuvo a punto de perecer—, habría cambiado de forma notable la Historia de España y de Europa. Por otro, es un suceso lleno de intriga y de misterio en el que se dan cita las conspiraciones políticas, los deseos de venganza, las pasiones desatadas, la piedad y la violencia, el amor y el odio…


7.- La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Mis dos primeras novelas se sitúan ya en esa época; así que ya tenía buena parte del camino hecho. Luego me leí todo lo relativo al atentado, que tampoco es demasiado. Y, por último, me documenté mucho sobre Granada y Barcelona en ese momento. Fueron varios meses de trabajo previo al de escritura. Pero lo importante es saber seleccionar y dosificar la información. 

8.- ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

-Sobre Beatriz Galindo no hay demasiada documentación, a pesar de ser la mujer más culta de su época, al menos no la hay sobre la época que a mí me interesaba. Pero poco a poco fui descubriendo algunos datos, a veces entre líneas, que apuntaban a una posible relación entre el rey Fernando y ella, que era muy guapa. Ese suceso marcará la vida de esta dama y consejera de la reina. Pero no puedo contar más.

9.- ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Porque ofrece una mirada nueva y distinta sobre el momento más decisivo de la Historia de España; porque trae al presente un acontecimiento muy relevante, pero poco conocido y poco tratado; y, sobre todo, porque nos ofrece un retrato en primera persona de tres mujeres extraordinarias, cuyos relatos se entrelazan para tejer un gran tapiz en el que se mezclan las historias particulares e íntimas con la Historia general y colectiva. 

10.- Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella?

[Así comienza el relato de Beatriz Galindo:]

Hay años en los que los acontecimientos se suceden y eslabonan de tal forma que apenas tenemos tiempo de asimilarlos; años en los que las vidas y destinos se entrelazan y bifurcan una y otra vez; años en los que todo parece pender de un hilo tan sutil que en cualquier momento podría romperse. Años, en fin, de incertidumbre, de encrucijada, de expectación… El de 1492 fue uno de esos periodos. Naturalmente, no todo lo que en él ocurrió fue bueno ni justo ni encomiable; de hecho, yo aún no sé muy bien cómo calificarlo. Annus mirabilis aut horribilis? (¿Año maravilloso u horrible?). Para unos, sin duda, fue un annus mirabilis; para otros, más bien horribilis. Para mí, Beatriz Galindo, fue el mejor y el peor de los tiempos, pues en él se entremezclan hebras de oro con las de lana negra, lo que me ha dejado, desde entonces, una extraña sensación agridulce en la memoria…

[Así comienza el relato de Catalina de Dalt:]

Con razón dicen que las malas noticias viajan a caballo y las buenas a pie. La de la caída de Granada debió de hacerlo en un corcel volador, pues llegó a Barcelona al poco tiempo de haberse producido, cogiéndonos a todos por sorpresa y con el pie cambiado. Cuando digo a todos, me refiero, claro está, a los míos, a los de mi estirpe, y, por extensión, a los pocos nobles levantiscos que aún quedaban en Cataluña. Después de tantos años de campaña, la mayoría de nosotros pensábamos que la guerra contra el reino de Granada se había estancado de forma indefinida. Y hete aquí que, de repente, nos llegaban nuevas de que Isabel y Fernando, Fernando e Isabel, pues la verdad es que estaban hechos el uno para el otro, aunque en un principio ninguno de los dos estuviera destinado a ser rey, acababan de entrar en la Alhambra con grandes muestras de poderío y magnanimidad…

[Así comienza el relato de Sara Dertosa:]

Los recuerdos se agolpan y entremezclan de tal forma en mi corazón que me resulta muy difícil ordenarlos e insertarlos, como si fueran las cuentas de un collar, en este relato al que ahora doy comienzo para que, en el futuro, puedan leerlo mis hijos y los hijos de mis hijos y las sucesivas generaciones, porque ellos tienen derecho a saber de dónde vienen y quiénes fueron sus antepasados, los lugares en los que hemos vivido y lo mucho que hemos sufrido hasta llegar aquí. Corría el año 5252 de la Creación, que, en el calendario vulgar, se correspondía con el de 1492 de la era cristiana, de infausta memoria para nuestro pueblo por lo que aconteció en Sefarad. En los meses previos, pocos fueron los que presagiaron que algo así iba a suceder. Ninguno de nuestros sabios astrólogos observó nada extraño en la disposición de las estrellas. Ningún profeta nos avisó con la debida antelación de que debíamos prepararnos…

miércoles, 12 de octubre de 2016

LUIS ZUECO, AUTOR INVITADO A LAS VI JNHG, NOS HABLA SOBRE SU NUEVA NOVELA: "LA CIUDAD"

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Soy Luis Zueco, nací en Borja (Zaragoza) hace 37 años, soy Ingeniero Industrial y Licenciado en Historia, trabajo dirigiendo un hotel con encanto en un castillo medieval. Publiqué mi primera novela histórica en 2011.


2) ¿Cómo se llama tu nueva novela? 

La ciudad, es mi quinta novela. En todas ellas he buscado sorprender al lector, con está todavía más si cabe.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella. 

Se ubica en el Señorío de Albarracín, independiente desde hace más de siglo y medio, justo cuando va a ser asediado por la Corona de Aragón en el año 1284. Pretende trasmitir un momento histórico muy olvidado, cuando los reinos cristianos en vez de concluir la reconquista se vieron envueltos en guerras internas que la retrasaron doscientos años. Es el inicio de la Baja Edad Media, la reactivación del comercio, el inicio de un nuevo concepto de monarquía y toda una serie de cambios sociales, religiosos y políticos.

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

En ambos por Ediciones B, en papel no solo en España, también el Latinoamérica.

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Sin duda Alodía, es la clave de toda la novela a pesar de que no aparece hasta bien entrada la trama. Yo creo que los personajes son las piezas más importantes de todo libro, por eso me esfuerzo tanto en crearlos.

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Terminada mi anterior novela, El castillo, que está ambientada en el castillo de Loarre en Huesca en el sigo XI. Me pregunté que sería de estas gentes del Pirineo cuando conquistan el rico Valle del Ebro y se expanden por el Mediterráneo y el Sur. Pensé en una sociedad muy distinta, a pesar de seguir en la Edad Media, y tuve la imperiosa necesidad de explorar ese nuevo escenario. 

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Yo siempre estoy recopilando información, luego puedo tardar años en utilizarla por lo que es difícil medir el tiempo real que me llevó documentarme. Pero no menos de año y medio o dos años.


8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

De la lectura de publicaciones sobre los libros de magia que poseía el rey Alfonso X el Sabio. Investigué más el tema y me pareció realmente fascinante, ya que eran los más números de todo su Scriptorium.

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Yo siempre pienso en el lector, no escribo lo que me gustaría leer a mí, ni escribo por necesidad. Lo hago porque me gusta crear tramas y personajes que fascinen a los lectores, situarles en escenarios y épocas que les asombren; y sobre todo sorprenderles. Creo que está novela es muy ambiciosa en ese sentido, mezcla géneros, está llena de giros en la trama, es tremendamente misteriosa y original. Está construida para que los lectores disfruten con ella.

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

La novela se inicia así:

Se encontraba protegida por altas y agrestes montañas, en lo más profundo de un valle horadado por el curso de un río que se alimentaba de las abundantes nieves del invier­no. Tan solo se podía acceder hasta ella por un estrecho desfila­dero que conducía hasta sus murallas, impregnadas del color rojizo proveniente de la peculiar piedra que se extraía de su sie­rra, rodeada de altos cerros coronados por castillos y torres que, desafiantes, la defendían contra los numerosos enemigos que ansiaban poseerla.

Jamás había sido tomada por las armas. A ningún rey ni em­perador debía vasallaje. Libre e inconquistable, a pesar de estar ubicada entre cuatro poderosos reinos cristianos.

A él le gustaba recordarlo cuando se encontraba solo ante sus murallas, como aquella desapacible noche.

domingo, 2 de octubre de 2016

ANA MORILLA PALACIOS NOS HABLA SOBRE "CERVANTES TIENE QUIEN LE ESCRIBA"

HOY NOS PRESENTA SU OBRA Ana Morilla Palacios que, junto a Carolina Molina, coordinó Cervantes tiene quien le escriba, un libro de relatos históricos escritos por destacados autores sobre el Príncipe de los Ingenios.

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Soy coach literario y me encanta organizar talleres de novela histórica. Dirijo la editorial Artificios, un proyecto recién nacido, pero con muchas ilusiones y ganas de abrir una línea de novela y relato histórico. Mi trabajo siempre ha estado ligado a la gestión cultural, y me encanta la divulgación de la historia, de hecho, fui subdirectora de la revista granadina de historia Garnata, y coordiné en 2013 junto a Carolina Molina las I Jornadas de Novela Histórica de Granada, dirigidas por Blas Malo.

2) ¿Cómo se llama vuestro libro?

Cervantes tiene quien le escriba. Un título que juega con una de las conocidas novelas del boom hispanoamericano porque Miguel de Cervantes apenas escribió ni recibió cartas personales a lo largo de su vida, solo de asuntos relacionados con su trabajo de funcionario. Por eso queríamos que veinte escritores, novelistas históricos principalmente, escribieran un relato para él: María Pilar Queralt del Hierro, José Calvo Poyato, Antonio Gómez Rufo, Alfonso Mateo-Sagasta, Luis García Jambrina, Baltasar Magro, José Vicente Pascual, José Luis Muñoz, Nerea Riesco, Ramón Acín, Francisco Morales Lomas, Olalla García, Brígida Gallego-Coin, Herminia Luque, Alfonso Cost, David Yagüe Cayero, Víctor Fernández Correas, Francisco Gallardo, Carolina Molina y, con toda modestia, yo misma. Veinte autores de los cuatro puntos cardinales de España que homenajeamos así al genio.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuáles son los temas centrales del libro, en qué tiempos se desarrollan los relatos, y qué han querido los autores transmitir.

Don Miguel y el tiempo que le tocó vivir fue nuestra inspiración: sus conflictos y pasiones; sus amores y familia; sus amigos y enemigos, otros escritores que formaron parte del maravilloso universo del siglo de Oro; sus criaturas literarias; la impresión en la estampa de sus obras; o el porqué de su afición al teatro; y por supuesto cuestiones como el destino de los moriscos, la batalla de Lepanto, el cautiverio en Argel o la cárcel en Sevilla, entre otros. Cada cuento es distinto y original, una aproximación singular a una faceta no siempre conocida de su vida, de su época o de su obra.


4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Cervantes tiene quien le escriba ha sido publicado en papel por la editorial Traspiés, en la colección Breves, y está a vuestra disposición en todas las librerías. Nos enorgullece que el libro estuviera presente en la exposición del centenario de Cervantes que organizó la Biblioteca Nacional. La portada, diseño del artista Joaquín Peña-Toro, una revisión en clave contemporánea del mito, forma ahora parte de una exposición de pintura homenaje a Cervantes y a Shakespeare. Todo sobre el libro en http://www.traspies.com/breves/cervantes-tiene-quien-le-escriba/

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de los personajes de este libro y dinos cuál es tu preferido.

Todos los que aparecen retratados en Cervantes tiene quien le escriba interesan, pues forman parte indisoluble de Cervantes, especialmente su “enemigo” Lope de Vega, así, entre comillas porque parece que no lo fue tanto, y su amigo Quevedo; o las gentes del teatro como Lope de Rueda; o los hijos de su imaginación como don Quijote y Sancho, el morisco Cide Hamete Benengeli o la pastora Marcela, ejemplo de mujer libre; los maestros impresores Juan Gracián y su esposa, o el librero del rey, Blas de Robles; el envidioso fraile Juan Blanco de Paz, contra cuyas graves acusaciones tuvo que defenderse; incluso doña Juana la Loca aparece en estos cuentos. Mis favoritos, por lo exótico, los de Berbería, Hasán el Veneciano, bajá de Argel, y su esposa, hija del embajador del gran turco y viuda del rey de Fez. 

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de recopilar estos relatos?

El libro nace con motivo del IV Centenario del fallecimiento de Cervantes (1616-2016). Carolina Molina, “inventora” de la idea, me propuso coordinarlo junto a ella, de lo que estoy francamente orgullosa. Implicó mucho esfuerzo, como en cualquier libro colectivo, pero Carolina y yo hace tiempo que somos amigas y colaboramos bien juntas, ambas somos tenaces y desplegamos una gran capacidad de trabajo, algo imprescindible para llevar a cabo cualquier proyecto editorial. Los autores, amigos y amigas, se prestaron rápido, generosa y desinteresadamente, pues donaron sus derechos de autor a una oenegé. Casi desde el principio, la editorial Traspiés se ofreció a editarlo, lo que nos llenó de alegría pues conllevaba una excelente edición y distribución. 

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Escribir sobre la historia en cualquiera de sus narrativismos, ya sea novela, relato o un artículo científico o divulgativo, conlleva esfuerzo y tiempo; por la búsqueda necesaria de documentos, de lectura y anotación de los mismos, y por el proceso final de escritura, quizá más largo en la novela pero más complejo en el relato. Comenzamos con Cervantes tiene quien le escriba el año pasado, en 2015, había que dejar tiempo suficiente para que los escritores pudieran documentarse y escribir sin prisa.

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en estos relatos?

El lector encontrará cientos de referencias literarias; el microcosmos del hampa y la picaresca del siglo de Oro, en las calles y dentro de las cárceles; el mundo de los galeotes y los cautivos de Berbería; el de los soldados y la guerra. Inquietante me parece lo que tenga que ver con sus hermanas, las Cervantas, independientes hembras de armas tomar; o la valentía de Cervantes, que está bien acreditada. Pero por encima de todo me fascina el triángulo amoroso que pudieron formar Hasán el Veneciano, su esposa, y don Miguel, solo que no sabemos con cuál de los dos tuvo amores, o si los tuvo con los dos, o seguramente con ninguno… 

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Porque Cervantes es el más grande autor español de todos los tiempos, el del Quijote, sí, pero también el de las Novelas ejemplares, el Persiles, la Galatea, las comedias y entremeses, o el Viaje al Parnaso. Cervantes tiene quien le escriba nos ayuda a conocer mejor al escritor que cambió la novela y la literatura universal. Y porque veinte escritores nos hablan de él, veinte buenas razones para leer el libro.

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

Es imposible escoger entre tantos y tan buenos relatos. Como debemos seleccionar algún fragmento lo haremos del prólogo del libro, que enmarca y aúna todos los textos. Narrado por la voz del propio Cervantes y escrito por María Pilar Queralt del Hierro.

“Del origen de los huesos que aquí reposan

Sepan quienes estas líneas leyeren que la carne que estos huesos soportaron perteneció a quien fue soldado cautivo, recaudador de impuestos, escritor de éxito y hombre de muchas miserias. Mas no lo recuerden vuesas mercedes como tal, sino por sus libros, que esos su alma fueron y, como bien nos enseña la Santa Madre Iglesia, más vale alma inmortal que carne perecedera. Los siglos y la historia, en su sabiduría, así lo han querido, y las sombras que cubren mi memoria dejan así paso al sol que ilumina mi obra.

Mi nombre es Miguel de Cervantes Saavedra. Nací, o eso me dijeron que memoria no guardo de ello, en la docta Alcalá de Henares en 1547, justo cuando nuestro César Carlos alcanzaba la victoria en Mühlberg y, para salvación de nuestras almas, acababan de iniciarse las sesiones del Concilio de Trento. Aseguran también que era el día del santo arcángel, san Miguel y de ahí el nombre que me impusieron al recibir las aguas bautismales en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor.

Quiso la suerte que fuera el tercero de los cinco hijos vivos del hidalgo Rodrigo de Cervantes y de su esposa, Leonor de Cortinas. Llegué, pues, a su hogar después que lo hicieran mis hermanas, Andrea y Luisa, y antes de Rodrigo y de la pequeña Magdalena. La hidalguía de mi padre y su profesión de cirujano-barbero no eran garantía alguna de consideración social o de importante patrimonio. Por el contrario, las estrecheces económicas nos acecharon hasta tal punto que mi padre, que gloria haya, se decidió a buscar mejor fortuna primero en la cortesana Valladolid, y luego en Córdoba y Sevilla. Pero, como si de un augurio de lo que iba a ser mi vida se tratara, lo único que encontró en su camino fue una serie de dificultades y deudas que acabaron por dar con sus huesos en la cárcel…”.

martes, 21 de junio de 2016

ELISA VÁZQUEZ DE GEY NOS PRESENTA SU OBRA "UNA CASA EN AMARGURA"

Preséntate a tus nuevos lectores 

Me llamo Elisa Vázquez de Gey y soy de Lugo. Vivo y escribo en Galicia. Mi trayectoria como escritora comenzó en la poesía y con los años fue derivando hacia la biografía y la novela histórica. He publicado Anita Delgado, Maharaní de Kapurthala (Planeta, 1998); El sueño de la Maharaní (Grijalbo, 2005) y La Princesa de Kapurthala (Planeta, 2008). 
Mi obra más reciente, la que os estoy presentando, salió a la venta en julio de 2015 y se titula Una casa en Amargura. Es una novela histórica ambientada en La Habana colonial que aborda el poco explorado tema de la esclavitud doméstica femenina en la Cuba española de los años anteriores e inmediatamente posteriores a la abolición (1850-1885). 

Una casa en Amargura está publicada en papel por Ediciones B de Barcelona (Colección “Grandes Novelas”), disponible en formato electrónico y tiene su propia web: 



¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Los que me conocen daban por cierto que, en mi caso, el salto de los extravagantes palacios de los maharajás al universo de las mujeres esclavas en la Cuba colonial solo era cuestión de tiempo. Sabían que las dos Indias, la de incienso y jazmín y la de la palma y la caña, ocupaban en paralelo mi derrotero literario. De ahí que contar cómo surgió “Una casa en Amargura” me obligue a revivir una complicada singladura. 

Veréis, tras varios libros centrados en el mismo personaje (Anita Delgado, la Princesa española de Kapurthala) me surgió la oportunidad de viajar a La Reunión, en el ultramar francés. Era 1998 y la isla conmemoraba el 150 aniversario de la abolición de la esclavitud.

En un atardecer de tertulia y ron alguien mencionó, con toda naturalidad, que sus antepasados habían sido esclavos “en la vainilla”, y que una de las mujeres de su familia, nacida en esclavitud, había obtenido la condición liberta, a la edad de veintitrés años, por testamento de su ama. Añadió que, cuando la joven se supo libre, lo primero que hizo fue lanzarse a la calle y suplicar a cuantos conocía que le prestasen dinero porque necesitaba... ¡comprarse un esclavo! Ante mi pasmo, el narrador puntualizó que el esclavo que su antepasada quería comprar era su propio esposo. Separados a la fuerza, a él lo habían puesto a la venta y el amo acababa de fijarle precio. La única solución para vivir juntos era que ella lo comprase aunque, por la misma naturaleza del acto jurídico, él pasase a ser un esclavo y de su propiedad.

Todavía recuerdo el desasosiego que me causó su relato. Y el asombro aumentó cuando conocí el final de la historia: treinta años después la esposa había logrado pagar el carísimo préstamo y, además, había reunido dinero para acudir a un notario y encargar una carta de libertad que “ahorrarse del estado de servidumbre” a su esclavo. Le había regalado la libertad a su esposo.

La chispa literaria se había encendido. Supe que iba a escribir sobre la esclavitud y que el perfil de mi protagonista respondería al de aquella valiente y esforzada mujer. Y me preguntaba si en la España colonial del XIX habrían tenido lugar episodios similares…  

¿Cuánto tiempo te llevó la fase de documentación? ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste?

Inicié la documentación en fuentes reunionesas y africanas con idea de continuarla en España pero, una vez aquí me di de bruces con la realidad. Nuestra historia apenas menta la esclavitud colonial y, lo que en el ultramar francés constituye un valioso corpus de relatos, recopilados y compartidos, en el contexto esclavista peninsular permanece velado. Así pues, centré mi investigación en la Cuba del siglo XIX, foco esclavista por excelencia del tabaco, del cacao y sobre todo de Su Majestad el Azúcar. 

Viajé a La Habana en varias ocasiones a lo largo de 5 años. Los archivos y bibliotecas de La Habana me ofrecían un excelente anclaje histórico y sociológico, por lo que decidí ambientar la novela en los años anteriores e inmediatamente posteriores a la Ley que ordena el cese del estado de esclavitud en la Isla de Cuba (1880), un tiempo en el que Real Villa, pese a que la Isla estuvo involucrada en dos guerras contra España, disfrutaba la mayor de las opulencias.

Con el telón de fondo de una metrópoli bulliciosa, poblada de militares, gallegos buscavidas, nobles españoles, acaudaladas familias criollas y esclavos africanos y chinos, mi intención era dar con un espacio recoleto donde recrear la vida cotidiana de amos y siervos; un contexto familiar que ayudase a exponer aspectos poco conocidos de la esclavitud. Y lo encontré en la calle Amargura, la arteria que une la Plaza de San Francisco con la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje. No en vano ya en 1857, el escritor José María de la Torre la había descrito en Lo que fuimos y lo que somos o La Habana antigua y moderna: “Llámase así porque, en la cuaresma, salía todas las tardes de la Tercera Orden de San Francisco, una Pasión que iba por esa calle hasta la iglesia del Cristo, que era el Humilladero (…) a imitación de la Vía Crucis, de Jerusalén, que se llamó de la Amargura.” Por tanto, instalé a mis personajes en una elegante casona de tan distinguida calle.

Lo más anecdótico fue la ausencia de documentación sobre el particular en territorio español y, por supuesto, dar con el episodio de los 1744 gallegos esclavizados en Cuba por otro gallego, un político orensano llamado Urbano Feyjóo Sotomayor.


Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

En el marco temporal que abarca Una casa en Amargura la trata de esclavos ya estaba prohibida, pero los dos mil ingenios azucareros de la Isla, pese a estar parcialmente mecanizados, seguían precisando brazos. De ahí que los puertos cubanos aceptasen sin reparos la descarga ilegal de cautivos procedentes de África y que docenas de buques ingleses patrullasen el océano con ánimo de impedir la trata.

Eso exactamente tuvo que sufrir Misterio, la protagonista de Una casa en Amargura, había llegado a Cuba en una nave presa por ingleses, por lo que la despacharon diciéndole que era emancipada y el Gobierno colonial se ocupó de alquilarla como planchadora a diferentes amos los cuales, uno tras otro, le fueron cambiando el nombre. Cinco amos, cinco nombres. Por eso Misterio tenía problema de papel. 

La conocemos intentando solucionar el asunto de sus documentos en el estudio de un Síndico que atiende reclamaciones de esclavos en su propia casa. Una curiosa peripecia hace que el caballero se fije en los modales de la emancipada y le proponga quedarse en Amargura para meter en vereda a Dulce Elena, su asilvestrada hija. Misterio acepta el trabajo y a partir de ese momento su vida discurre de maravilla: desde el amanecer hasta después del mediodía es sobresaliente cuidandera de niña blanca, las tardes se le escurren planchando ropa pafuera en el ventanuco del cuarto donde pernocta y, llegada la madrugada, completa su economía en la zona de planchado del tren de lavado del chino Xing. Una delicia de jornada, sí señor, como para dar gracias a Dios.

Pero Misterio fallece y sus allegados descubren que les ha dejado una encomienda: Su amiga pide la presencia de cinco personas, dos de ellas totalmente desconocidas, en la apertura de su testamento y ellos tendrán que localizarlas. La búsqueda desvelará muchos secretos sorprendentes.

¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Porque a partir de una muy ágil y entretenida trama novelística centrada en un suceso inesperado, una encomienda póstuma y un extraño testamento el lector se sumerge en la desconocida historia de la Cuba colonial, descubre los hábitos de la vida cotidiana en las grandes casonas habaneras y se asombra ante las curiosas relaciones entre amos y esclavos en una Isla que, por aquel entonces, era española.

Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

¡Cómo no! Aquí os dejo un fragmento del cap. 3. La narradora es la hija del Síndico, Dulce Elena, una niña criolla que nos habla de su esclavo. Se titula “Ulises Horacio, mi muleque”

“En La Habana, cuando la que ahora les habla era niña chica, es decir a finales de los años cincuenta, apenas acababa de nacer un niño blanco y ya sus padres le regalaban un negrito. Por eso casi todos los hijos de buena familia disponemos de un “muleque” para nuestro servicio personal y es habitual contemplar la estampa callejera de bellos negritos con guantes y librea de terciopelo colocando la banqueta a los pies de sus amos niños, para ayudarles a subir al coche, o de lindas “mulequitas” endomingadas que, cuando la familia va a la iglesia, caminan orgullosas dos pasos por delante de su amita llevando en sus manos la silla y la alfombra de la Niña. El mío también me lo regalaron cuando nací y atiende por Ulises Horacio, nombre que le puso mi mamá, gran amante de la literatura clásica.

Ulises y yo nunca nos hemos separado. Con solo nueve años ya se presentaba a sí mismo con un “Aquí llega Ulises Horasio, el muleque de Niña Duuulse”, siempre alargando la u. Él y no otro me acompañó cuando mis primeros pasos, soportó mis caprichos, consoló mis pataletas, recibió no pocos chancletazos y castigos por mi culpa, sufrió con mis caídas y lloró conmigo. Cuando me ponía enferma no se alejaba de mi lecho y pasaba las noches a los pies de mi cama, tumbado sobre el piso, “que así el negrito pué escuchá el respirá de la Niña”. Por más que me esfuerzo, no acierto a recordar un solo suceso importante de mi vida en el que él no haya estado a mi lado. 

Guardo el recuerdo amable de mi muleque intentando, tarde tras tarde, amenizar una siesta que yo me negaba tajantemente a realizar. Para no perturbar el descanso de mi padre en las horas de más calor Ulises me entretenía canturreando panalivios quejumbrosos que aprendía de las negras en la cocina, mientras yo, espatarrada en la hamaca que él mecía de a poquitos, coreaba bajito el estribillo de aquellos cantos de esclavos. Como había que tener cuidado de no hacer ruido, Ulises danzaba susurrándome al oído la letra del canto y mi baile se reducía a copiar sus movimientos desde la hamaca en una especie de tabla de gimnasia que acababa fatal porque me mondaba de risa. Por darme gusto, repetía los pasos del baile docenas de veces y acababa tirado por el piso de puro agotamiento. Al final entre los brincos, el bochorno de la hora y el runrún de la acunadera de mi hamaca, el que se quedaba profundamente dormido era él.

Lo que acabo de relatar no era nada comparado con nuestro divertimento favorito, que tenía lugar cuando mi muleque jugaba a imaginar que ya éramos grandes y por tanto él detentaba el puesto de calesero de la casa. Todo ufano, plantaba el banco a mis pies y me ayudaba a subir al quitrín con ceremonia y formalidad. Se pegaba la fatiga de colocarme bien sentadita en el pesebrón del coche, perfectamente instalada entre dos cojines azules con las iniciales de la familia bordadas en plata, mis pies descansando cómodamente sobre una banqueta que, a modo de escabel, disponía él mismo. Muy orgulloso, fingía conducir montando al paso nuestro caballo. Y chiflaba, como su padre, simulando con la boca el ruido del trote y el traqueteo del coche. Como si no hubiese hecho otra cosa en su vida, sostenía con elegancia los arreos plagados de adornos mientras me explicaba las reglas de un juego que yo debía respetar: el muleque aconsejaba a su dueña sujetarse bien a las argollas de marfil de las puertas pues las calles de La Habana estaban hechas una desgracia, abarrotaditas de baches, agujeros y desniveles, eso por no hablar de los muchos carruajes mal guiados. Sí, mal guiados, había que decirlo, por caleseros de poca monta, no como el de la casa de la Niña, sino de otros que, por no saber, cruzan las bestias en los pasajes sin atender chiflidos ni compartir los educados gestos de los cocheros de familias principales. 

— No te sientas intranquila, que ya Ulises guía suave. No se vaya a inquietar la Niña con taaanto vaivén. 

Siempre respetando la debida distancia de un doméstico con su amita, proseguía el fingido paseo y se explayaba en explicaciones sobre los lugares que transitábamos. Unas veces insinuaba que no mirase acá o allá pues la persona que íbamos a cruzar no era digna de mi cortesía, otras pronunciaba, de forma discreta y con la antelación suficiente para que yo preparase el saludo, “Gurriarán”, “Fernandina”, “Santovenia”, “Montesdeoca”, que se suponía eran los apellidos de los que paseaban por la calle, indicándome a quien debía corresponder con una mayor o menor inclinación de cabeza y, lo más importante, si la presencia de algún conocido iba a exigir de mi persona una ligera sonrisa, un insignificante movimiento de abanico o un saludo afectuoso.

Así y no de otro modo transcurrían nuestras tardes. Mi muleque, obligada presencia en mi infancia, era el compañero fiel y mi indispensable acompañamiento para salir a la calle. Porque mientras los muleques de otros niños se limitaban a ser negros chicos que seguían a sus traviesos amitos y, al cumplir los diez años, se convertían en pajes, escoltas o simplemente criados mandaderos, mi relación con Ulises Horacio adoptó desde el principio un cariz bien diferente; mi muleque fue primero un reverente y protector camarada de juegos, luego inseparable compañero de aprendizajes y más adelante un sobresaliente mozo de confianza, guardaespaldas riguroso y responsable de asistirme personalmente. Y es que Ulises ha sido, es y será mi confidente y mi mejor amigo.

A poco de yo cumplir los nueve años mi padre, que desde siempre fue socio del Liceo Artístico y Literario de La Habana y había sido excelente amigo de uno de sus fundadores, el periodista catalán Ramón Pintó, se empeñó en anotarme como hija de asociado para que yo asistiese a las actividades. El Liceo tenía como finalidad el fomento de la cultura, las letras y las bellas artes, y en sus cátedras colaboraban intelectuales, políticos influyentes y filántropos de la talla de José Morales Lemus, Rafael María Mendive, José de Imaz o Antonio Bachiller y Morales. Ofrecía cursos impartidos por los excelentes profesores como el pintor Federico Mialhe, que era director de la Academia de Bellas Artes, o el patólogo Julio Jacinto Le Riverand y organizaba entretenimientos culturales, conciertos, recitales de poesía, muestras de pintura, bailes… además concedía becas para estudios gratuitos a más de doscientos alumnos de familias blancas de buenas costumbres pero con escasos recursos. 

El Liceo tenía arrendada, en la calle Mercaderes, la parte noble de su palacio al marqués de Arcos y los cuartos altos a los señores Meert. Durante años asistí puntualmente a sus aulas porque como Mercaderes dista poco de Amargura, Ulises y yo teníamos permiso para ir a pie acompañados por Napoleón, pero la vuelta la hacíamos solos, gran aliciente para no faltar ni un día ya que caminar por la ciudad nos hacía sentir más que mayores. 

Cuando yo ingresé, el director era José Ramón Betancourt, escritor muy conocido; desde el primer día me encantaron sus clases y pronto me hice asidua en las actividades literarias, por eso me elegían para entregar ramos en coronaciones de poetas, juegos florales y obritas de teatro. Además, en cuanto los profesores supieron que me gustaba componer poemas elegíacos, propusieron mis versos para El Liceo de La Habana, publicación mezcla de gaceta y revistilla que admitía trabajos literarios de alumnos y asociados. 

Respecto a las materias, aconsejada por mi señor padre, optamos por las que él consideró más adecuadas para una señorita de mi condición, es decir, historia de la literatura, que me apasionaba, latín y canto, porque él me lo exigió, y dibujo paisajístico y declamación por capricho mío. 

Ulises, al contrario de otros muleques que desaprovechaban las horas jugando o dormitando a la sombra, me llevaba y permanecía en el exterior, a pie de muro, por lo que se entretenía escuchando el discurso de los profesores a través de las ventanas que, por el fuerte calor, solían estar de par en par. Siempre hacíamos parejo, yo entraba y él me esperaba fuera, pegado a la reja. Hasta una mañana que cayó en la cuenta de que si se colocaba en un lugar exacto, estratégicamente en ángulo con la puerta del aula de dibujo artístico, alcanzaba a ver y escuchar al mismo tiempo, es decir, prácticamente podía seguir la lección desde el patio, sentado en el suelo. Y eso fue lo que estuvo haciendo; sin que nadie se percatase y sin yo tener conocimiento, durante meses asistió desde el exterior a los cursos de dibujo de los mayores. 

Pero Dios sabe que todo llega a saberse en este mundo y la tarde que me preguntó, como de pasada, dónde él podría agenciarse “unos buenos crayones de color y algo de papel económico” yo descubrí su secreto. Y cuando inquirí para qué precisaba tales artículos, respondió todo intimidado:

— É un queré desí, Niña, que no me vendrían mal pa vé de dibujá algun cuadro.

— ¿Un cuadro? Pero… ¿tú sabes pintar?

— Algo empiesa a sabé el muleque… poquito, nomás.

Le pedí que me mostrase sus dibujos y al rato se presentó en la saleta con los brazos llenos. Traía un montón de bocetos hechos con carbón de cocina sobre pedazos de cartuchos de bodega que iba recolectando. Me asombró tanto la calidad de sus dibujos que corrí a decírselo a mi padre: ¡Ulises dibujaba de maravilla! Sus apuntes eran magníficos, de verdad, excelentes. Sería una pena no favorecerle para que pudiese desarrollar tan admirable capacidad. Mi emocionada insistencia debió resultar convincente, porque el caballero prometió resolver. Y resolvió, logrando que los profesores hiciesen la vista gorda ante la presencia de Ulises. 

Así fue como mi muleque asistió, de oyente, a las clases de dibujo y pintura en el Liceo Artístico y Literario de La Habana, desde el patio por supuesto, dado que el acceso estaba vetado a los de color. Por desgracia solo pudo aprovechar un curso, el último que funcionaron las aulas, porque en octubre del sesenta y ocho Carlos Manuel de Céspedes liberó la negrada de su ingenio en La Demajagua y, al grito de “¡Unidad, libertad, justicia e igualdad: blancos y negros, libres y esclavos!”, proclamó nuestra independencia y se alzó en armas contra España. 

Había estallado la Guerra Grande, que se iba a prolongar diez largos años. Y aunque en La Habana, gracias a Dios, no se sentía directamente la contienda porque la causa se peleaba en Oriente, criollos y españoles vivíamos en estado de perpetua confrontación. Las autoridades coloniales se pusieron bravas, prohibieron todas las reuniones culturales en la isla y las puertas de nuestro querido Liceo se cerraron, a la fuerza y para siempre.


JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA

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