martes, 12 de noviembre de 2013

ISABEL BARCELÓ CHICO RESEÑA SU NOVELA "LA MUCHACHA DE CATULO"

Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?

Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela.
HOY NOS PRESENTA SU OBRA:

Isabel Barceló Chico


1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Nací hace unos cuantos años en Sax, provincia de Alicante. Fui desde pequeña una devoradora de libros, apasionada de todas las historias. He publicado numerosos relatos cortos, artículos, e incluso tres libros de divulgación del Patrimonio Histórico y Cultural valenciano. Con el tiempo, sin embargo, mis intereses se han decantando en dos líneas convergentes: recuperar la memoria histórica de las mujeres y transmitir mi pasión por Roma. Esa combinación me permite aproximarme a todas las mujeres de la cultura occidental, tan impregnada de lo romano. 

Desde 2006 tengo un blog literario llamado “Mujeres de Roma” donde vierto historias sobre ese tema y a través del cual he realizado – y sigo realizando – una experiencia literaria singular: la de incorporar a mis lectores como personajes de mis novelas. En 2009 vio la luz la novela “Dido reina de Cartago”. En la actualidad, tengo en preparación una serie sobre la fundación legendaria de Roma y estoy presentando mi última novela publicada. 

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

LA MUCHACHA DE CATULO

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

La pasión amorosa y el derecho a la libertad de elección en el amor pueden considerarse los temas principales de esta novela corta. En ella se narra el conflicto que surge entre el gran poeta Cayo Valerio Catulo y su musa Clodia (a quien llama Lesbia en sus poemas) cuando ésta última rechaza someterse a las pretensiones amorosas del poeta. La historia transcurre en Roma, Sirmión y otras ciudades romanas durante el verano del año 56 a.C.

El único retrato que nos ha llegado de Clodia – y que dura ya más de dos mil años – es el que realizó el propio Catulo a través de versos insultantes, rematado por Cicerón, enemigo acérrimo de la familia de Clodia. Con esta novela he dado voz a Clodia, una mujer adelantada a su tiempo, fuerte y con una firme voluntad de tomar sus propias decisiones. No es algo que la sociedad romana tolerara fácilmente ni tampoco la nuestra, pese a las apariencias. Se trata de una historia que se sigue repitiendo en nuestros días. 

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

La ha publicado la editorial Evohé tanto en papel y como en diversos formatos digitales. Todos ellos se pueden adquirir en librerías o directamente de la editorial a través de Internet. También se comercializa en Amazon para Kindle. Su página web es: http://www.edicionesevohe.com/

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Cierto que tomamos cariño a nuestros personajes pues convivimos intensamente con ellos en nuestra imaginación. En esta novela la mayoría son personajes históricos que dejan oír su propia voz, pues se combinan escenas y cartas de diferentes autores: Pompeya, exmujer de Julio César, íntima amiga de Clodia cuyas vicisitudes sigue desde su residencia veraniega en Baiae y nos devuelve el eco de los comentarios y murmuraciones que suscita el conflicto; Terencia, esposa de Cicerón, una de las lenguas más temidas de la época; la propia Clodia, matrona de la alta aristocracia acostumbrada a hacer su voluntad. Ésta última es la protagonista y uno de los personajes más elaborados. No es, en absoluto, una mujer sin tacha, pero defendió con empeño su derecho a decidir y esa actitud suscita el mayor respeto. También siento afecto por Catulo. Pese a que su conducta no es tolerable, podemos comprender que su pasión amorosa (anticipada también a su tiempo) le llevara a equivocarse gravemente. 

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

La poesía amorosa de Catulo me fascinó desde la primera vez que la leí, es muy actual, como si la hubiera escrito un contemporáneo nuestro. Su conflicto con Clodia fue un escándalo en su época y es frecuentemente citado por ensayistas e historiadores como un ejemplo de la manera de concebirse el amor en aquella sociedad que estaba cambiando rápidamente, con una república que se desmoronaba por la corrupción y una guerra civil en ciernes. 

Desde el principio me pareció muy injusto que sólo conociéramos la versión de una de las partes en disputa y los lectores aceptaran a pies juntillas las palabras de Catulo y las de Cicerón sin cuestionárselas siquiera. Deseaba ardientemente hacer hablar a Clodia, poner de manifiesto sus razones y sus sentimientos, al margen de que su conducta recibiera en su tiempo mayor o menor aprobación. La idea de reivindicar a Clodia surgió en el momento en que tuve la primera noticia de ella. 

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Dediqué mucho tiempo a investigar sobre mujeres romanas de la antigüedad y de otras épocas, incluso disfruté de una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores para trabajar sobre ese tema en Roma. Es amplio y complejo, pero me formé una idea bastante cabal de muchas de ellas. Con todo, para mí lo más importante no son los datos históricos específicos, que pueden ser más o menos abundantes o escasos y desde luego nunca son objetivos, sino recrear un clima, un ambiente y unas personalidades acordes con las noticias que tenemos de ellas. Esa es la parte del novelista. 

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

En realidad todo era anécdota, porque Clodia fue retratada por el propio Catulo y por un discurso de Cicerón con increíbles inquina y frivolidad, sin ningún respeto por el honor o los sentimientos de la persona vituperada. Creo que es el relatar la historia desde sus protagonistas lo que le da dimensión humana, histórica y social. Al menos, hasta donde yo he sido capaz de lograr. 

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Es una novela rápida y ágil, muy dinámica, con una protagonista que no se deja avasallar ni adopta una actitud victimista. Al contrario, Clodia es activa en la defensa de su libertad y también sabe responder con dureza. De algún modo se le hace justicia después de tantos siglos de sufrir la mala fama impuesta por sus enemigos sentimentales y políticos. Clodia es un ejemplo de resistencia a las extorsiones que ejercen unos seres humanos sobre otros cuando se ven contrariados o no consiguen que el otro no se someta a su voluntad. Esto es dolorosamente frecuente en el caso de las mujeres. 

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

“Bovillae. De Hortensia a Claudia Tertia en Roma. Salud.

Con esta carta, que te habrá sido entregada por mi secretario, te acompaño todo cuanto he podido recopilar para cumplir el encargo que me hiciste, querida Claudia.

Muchas veces he pensado en aquellas tardes apacibles que pasamos juntas charlando y viendo deslizarse ante nosotras el agua del Tíber. Recuerdo con cuánto afecto me mostraste la estancia que solía ocupar tu abuela y aquel famoso comedor de verano construido justo el mismo año en que todo se torció. ¡Cuántos recuerdos! 

En aquellas conversaciones nos descubrimos la una a la otra y nos asombramos gratamente al constatar las muchas afinidades que nos unen pese a la diferencia de edad. Ambas nos dolíamos de la vulnerabilidad de las mujeres frente a las malas lenguas. La maledicencia – me decías – causa daño a todo el mundo, pero más a nosotras, porque tenemos menos crédito y disponemos de pocos recursos para afrontarla. Un hombre acusado de cobardía tiene mil oportunidades de demostrar lo contrario, aunque sea a costa de perder la vida. La mujer acusada de impudicia no puede arrancarse esa mancha en la vida ni en la muerte, aunque se convierta en un dechado de virtud. En estos asuntos, como en tantos otros, estamos en desventaja. 

Fue entonces cuando se te ocurrió la idea de reconstruir una parte de la vida de tu abuela Clodia recurriendo a personas que la hubieran conocido. Me miraste de una manera muy especial e invocaste la amistad y el afecto que siempre sentí por tu madre para pedirme que me ocupase de ello. Me dijiste: tienes tiempo, paciencia y buenas relaciones. Y yo acepté el encargo de buen grado. En aquel momento dirigir mi atención hacia el pretérito me aliviaba de los muchos pesares del presente.”



viernes, 8 de noviembre de 2013

EL CENTRO ARTÍSTICO

Por Miguel Ruiz de Almodóvar

Por entonces vivía yo en Granada, en un ático dúplex del barrio del Realejo donde tenía mi despacho y domicilio de recién casado. Carecíamos por decisión propia de televisor y demás distracciones, y por ende disponíamos de un hermoso caudal de tiempo libre. Además no teníamos todavía hijos, aunque si dos hermosos gatos que nos dejaron su huella indeleble por todo el ajuar doméstico de la casa. Era el año de 1.985, cuando decidí engrosar con suma emoción en las filas del siempre histórico Centro Artístico, ya por entonces agonizante que se debatía entre la vida y la muerte, gracias al ímpetu y los dineros de su presidente José Alonso Gómez y las energías y buen hacer de Juan de Loxa y Eulalia Dolores de la Higuera, sin olvidarme del secretario general Rafael Martín y el vocal Braulio Tamayo, todos ellos miembros junto al que suscribe, de aquella Junta Directiva. 

Desde el primer momento advertí la imposibilidad de reanimar una sociedad anquilosada, que los últimos años había sido un bingo y menos aún hacerlo con savia moderna, cuando los socios eran más de casino provinciano que de centro cultural. Pero eso no impidió que se intentase, organizándose numerosas actos culturales, al mismo tiempo que nos devanábamos los sesos por evitar la sangría económica que lo asfixiaba. Así la celebración del centenario del Centro Artístico, como las de varios actos entusiastas de poesía, exposiciones o conferencias, hicieron creer en el sueño, pero la ruina económica que se le vino encima fue la puntilla de muerte: primero fueron los embargos y procedimientos de Magistratura, para después concluir en un convenio salvador con el Ayuntamiento de Granada que implicaba la cesión de sus locales, excepto unas cuantas habitaciones y la pérdida de su biblioteca y magnífica colección de arte que hoy se encuentra desperdigada por oficinas y dependencias municipales, así como su mobiliario entre los que destacaba su famoso piano de cola, o aquel otro donde tocara García Lorca. Yo aunque joven e inexperto, intervine en algunas de las gestiones, si bien la voz cantante y casi exclusiva la llevaría siempre el presidente, desquiciado por salvar y recuperar su patrimonio, bastante mermado por el mucho dinero propio adelantado. Pero como dice el refrán de todo se sale, y así transcurrido desde entonces casi 30 años, vuelvo a asomarme a las salas del Centro Artístico, entusiasmado y sorprendido con este nuevo resurgir cultural que va ganando adeptos y calando nuevamente en la sociedad granadina. Todo esto coincide también, con mi decidido empeño en dar a conocer mis trabajos de investigación acerca de su historia, y con ello ayudar a reconstruir dentro de lo posible -de forma amena y ordenada- todo ese gran edificio de más de 125 años de edad, al que podemos considerar sin género de dudas como una de la instituciones culturales más importantes de Granada. Y para ello nada mejor que empezar por sus cimientos, refiriéndonos siempre a esa primera etapa o etapa fundacional, quizás la más auténtica, brillante y gloriosa de todas, que abarca el periodo que va de 1.885 a 1.898, y que tuvo su gestación durante el año anterior, gracias al impulso y habilidades del director de la revista La Alhambra, Francisco de P. Valladar, verdadero padre de la criatura.
No fue por tanto un proyecto coyuntural, espontáneo o propio del momento –léase en ayuda y socorro de los damnificados por los terremotos- sino algo largamente sentido, amasado y elaborado desde hacía tiempo, y que tenía dos claros antecedentes: uno la sociedad de acuarelistas creada por Mariano Fortuny en 1.871, cuya estela y magisterio supondría una aire fresco para los jóvenes pintores de Granada y otro, el anhelo de contar con una exposición permanente de pinturas, donde los artistas pudieran vender libremente sus obras, idea ésta propuesta sin éxito en febrero de 1.874 por Ginés Noguera, como presidente de la sección de Artes del Liceo. Con esos dos antecedentes que a su vez representaban dos de los objetivos principales del llamado “Proyecto artístico” (taller para el estudio nocturno de modelo en vivo a la acuarela y sala de exposiciones permanente ) y al que se sumaba la de un lugar donde reunirse y cambiar impresiones, la revista La Alhambra, haría un llamamiento el 30 de diciembre de 1.884, a todos los pintores, escultores, arquitectos, periodistas y aficionados al arte en general, con el siguiente preámbulo: “Nos vamos a ocupar de un asunto de grandísimo interés para Granada y sobre todo de importancia para nuestros artistas”, convocándolos para el domingo 18 de enero, a las 7´30 de la noche en los salones del Liceo, sito en el ex convento de Santo Domingo. Reunión que repetirían en días sucesivos con nuevas incorporaciones, una vez superado ese tinte gremial inicial de sociedad de artistas, para convertirse en proyecto de interés común para todos los amantes de la prosperidad de Granada, al modo de un círculo de bellas artes, y que con el nombre del Centro Artístico, fue finalmente constituido y aprobado los estatutos con fecha de 1 de febrero de 1885, y cuyo primer artículo decía “Se constituye en Granada una sociedad con el titulo de Centro Artístico que tendrá por objeto el estudio y fomento de las Bellas Artes, por cualquiera de los medios que estén a su alcance y crea convenientes”. Y para llevarlo a cabo, todos los socios se pusieron manos a la obra, a fin de acondicionar el local alquilado en el primer piso a la derecha del nº20 de Plaza Nueva, antigua casa de Gavarre, -hoy edificio de los juzgados- justo enfrente de la Audiencia. Se subía al mismo –según relatan las crónicas- por amplia escalera, encontrándose con un breve corredor por donde nos llegaba al gabinete de lectura y de éste por estrecha puerta al salón de estudio o taller de pintura, donde en un rincón se elevaba un estrado, donde se colocaba el modelo recibiendo la luz de un poderoso reflector, y a su alrededor y en semicírculo los jóvenes alumnos guarnecidos de quinqué y atril, dispuestos y preparados para transcribir al papel las formas del modelo escogido. Inmediatamente a éste se encontraba el de exposiciones, que era el más amplio de todos, y el salón de tertulia, o corazón del centro, decorado al estilo pompeyano de cuyo techo pendía una elegante lámpara de cuatro luces o araña, que estaba amueblado con muelles divanes, ligeros veladores y sillas de cuero, que invitaban sin remedio al reposo y a la conversación, bajo los olores y sabores aromáticos de un buen cigarro puro o café. 
Con todo ese magnífico escenario, y por todo lo alto fue finalmente celebrada sesión inaugural el 12 de abril de 1.885, a la que asistió numerosísima y escogida concurrencia, organizada en el salón de exposiciones, rodeados de obras de artes de los socios, y presidiendo todas ellas el busto del inolvidable Fortuny, colocado sobre elegante pedestal, “cubierto a medias por laureles y negros crespones”, enfrente del cual se instaló la mesa presidencial, procediéndose tras la lectura de la memoria presentada por Agustín Caro Riaño, -explicatoria de todos los pasos dados hasta llegar a esa primera junta general-, a la elección de la junta directiva, con el siguiente resultado: Presidente, Vicente Arteaga; Vice-presidente, Manuel Gómez Moreno González; Vocales: Valentín Barrecheguren, José Chacón Sanchez y Rafael Branchat; Secretario, Agustín Caro Riaño; Vice-secretario, Miguel Vico; Tesorero, Jacinto Rodríguez. Personalidades todas ellas de gran relieve social, de entre las que destacaría por encima de todas, el infatigable Valentín Barrecheguren y Santaló, médico, artista, orador e industrial, hombre de ingenio, de carácter jovial y alegre donde los haya, que fallecido prematuramente en 1.893, fue siempre considerado como el alma o espíritu del Centro. No es de extrañar por tanto que la naciente sociedad destacara desde su inicio, por su buena armonía, fraternidad y compañerismo, y en donde una juventud sana y curiosa echaba a volar en el mundo del arte de la mano de los mejores maestros posible, todo un cóctel cultural difícil hoy de encontrar, que desde el primer momento se ganó el apoyo y simpatías de todo el mundo, empezando por sus socios fundadores, obligados estatutariamente a realizar un donativo importante en pro de los intereses del Centro, siguiendo de la Real Academia de San Fernando o del Ministerio de Fomento y Dirección General de Instrucción, con donaciones de libros, instrumental y obras de arte y por supuesto la imprescindible ayuda económica del Ayuntamiento y la Diputación, sin las cuales hubiera sido imposible arrancar. Todo ello sin olvidarnos de la prensa quien sería su más firme valedor, y cuyas impresiones siempre fueron de elogio, ayuda y reconocimiento… “se respira tal ambiente de inteligente gusto en su elegante modestia, que desde luego se adivina la mansión de los artistas. Desterrados todo juego de azar por la explícita condenación de sus estatutos y la expresa voluntad de todos sus socios, el Centro Artístico es una sociedad consagrada al arte, que al nacer tan felizmente para cumplir sus nobles propósitos, merece el aplauso general, el apoyo de las personas honradas, y bien de la patria, que saluda su presencia como una garantía de su progreso y un testimonio de su civilización”.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

CONCHA CASAS GÁLVEZ CONTESTA A NUESTRA ENTREVISTA PARA AUTORES

CUESTIÓN DE ESCRIBIR NOVELA HISTÓRICA. HOY CONTESTA... CONCHA CASAS GÁLVEZ





1.- Preséntate tú mismo a tus lectores.
Soy Concha Casas, columnista de IDEAL y de El Faro, y escritora. Novelista y cuentista.

2.- ¿Cuándo escribiste tu primera historia?
Mi primera novela la escribí en el 2000, empecé bien el nuevo milenio. Fue Historia de otro tiempo

3.- ¿Cómo recuerdas los comienzos de tu profesión de escritor?
 Recuerdo sobre todo la ilusión, cuando desconoces un mundo piensas que todo va a ir rodado, que se trata de escribir y de mostrar lo que escribes… y ya está… nada más lejos de la realidad.

4.- ¿Has podido, en algún momento de tu vida, vivir de la escritura?
No, de la escritura no, pero tengo la gran suerte de que mi trabajo es de bibliotecaria, de manera que se puede decir que vivo de los libros…

5.- ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?
Lo recuerdo perfectamente, fue “Los formidables chicos del club de los siete”. De Enyd Blyton. Me lo regaló mi padre al cumplir los nueve años. Hasta entonces eran mi madre o mi abuela quienes me los leían.

6.- La inspiración siempre es esquiva, o no. ¿Tienes algún método o rutina para que no falte a la  hora de escribir?
Cuando una historia viene a mí, todo discurre con una facilidad tan pasmosa que he llegado a sentirme eso, un mero instrumento de las musas o los hados, o quien quiera que sea que nos trae la inspiración. Viene sin avisar, cuando menos la esperas. A veces lo hace a través de un simple comentario, o de una situación determinada o incluso de un olor… es imprevisible.

7.- Reseña, sin humildad, tus libros mejor escritos.
Posiblemente el último publicado “Hilvanando el destino”

8.- ¿A qué personaje de tus novelas te gustaría dar vida?
En realidad creo que una vez que creas un personaje ya tiene vida. Se la has dado al crearlo, de alguna manera has jugado a ser Dios. Luego la vida se la dan los lectores.  Sin lectores morirían, por eso es tan importante que los libros sean leídos, porque si no todas las criaturas que habitan en ellos habrían nacido en vano. 

9.- ¿Crees que el negocio editorial va por buen camino?
            Es difícil. Afortunadamente la cultura se ha expandido, somos muchos y muchas quienes tenemos acceso a ella y a la vez  tenemos mucho que decir. Cada vez hay más escritores y más libros…  no creo que eso sea malo para el lector, si lo es para los que nos dedicamos a ello.
Las editoriales no dejan de ser un negocio. Las más importantes, lógicamente apuestan a caballo ganador,  hay que correr mucho para que se fijen en ti. Pero no creo que peligre el negocio editorial, ni mucho menos. 

10.- ¿Cómo compatibilizas tu vocación con tu vida particular?
Pues ya te digo, mi vida transcurre entre los libros. Los catalogo, los coloco, los presto, los escribo y los leo. Es como un puzzle gigante en el que todas las piezas encajan. Mi vida y los libros van a la par.



11.- ¿Cuál es tu peor manía a la hora de escribir?
No tengo manías… al menos no soy consciente de ellas.

12.- Indícanos un autor predilecto anterior al s.XX que te haya convencido como lector y como escritor
Pues Pérez Galdós me ha encantado siempre. Sus personajes, su visión de la realidad, sus perfectas descripciones… me encanta.




13.- ¿Ebook o en papel?
De momento papel… pero hay que adaptarse a los nuevos tiempos. No reniego de ningún formato. Fíjate desde las paredes de las cuevas hasta ahora lo que han cambiado los soportes.

14.- ¿Qué relación te une con Granada?
Granada es la ciudad de mi familia materna. Mi padre estudió en ella, en la facultad de derecho  y fue en ella donde conoció a mi madre. Todas las historias que escuché durante mi infancia la tienen como telón de fondo. Y ya se sabe que los recuerdos de la infancia nos acompañan siempre. Luego elegí volver a ella, por algo será.

15.- ¿Qué te traes, actualmente, entre manos?
Ahora tengo la sensación de que empiezo a recoger la cosecha tras una larga siembra. Tengo muchos proyectos entre manos, poco a poco me he ido haciendo un hueco en el mundo de las letras y me siento tan a gusto, que mi intención es quedarme en él mucho tiempo. Tengo seis novelas inéditas, más de cien cuentos cortos, colaboro con otros escritores en relatos e incluso en novelas conjuntas... un poco de todo. 

16.- Recomienda un libro para este verano.
Alamut de Vladimir Bartol. Situada en el siglo XI es una denuncia de la manipulación psicológica y el totalitarismo.

17.- ¿Qué es para ti la novela histórica?
La novela histórica ofrece la oportunidad de mezclar realidad y ficción, que aunque es algo que siempre se hace al escribir, en este género es quizás lo más característico. Desde mi punto de vista facilita la labor del escritor, ya que el marco te lo encuentras hecho, solo hay que ir encajando las piezas. Ofrece también la oportunidad de llevar la historia a un público mucho más amplio, que quizás su única aproximación a la historia sea a través de las novelas

18.- ¿Qué te has dejado en el tintero?
Muchísimas cosas, siempre se quedan cosas en el tintero, pero cuando debes ceñirte a una entrevista, no es bueno abusar de la paciencia de los lectores.

19.-  ¿Existe algún libro que no te hayas atrevido a leer? ¿Puedes decirnos cuál y por qué?
Más de uno. Hace tiempo que decidí que leer es un placer no una obligación. Cuando veo que una lectura me va a suponer más esfuerzos que  alegrías, la descarto automáticamente.

20.-  ¿A qué escritor te gustaría que enviáramos este cuestionario? 
Bueno, en realidad me gustaría que les llegase sobre todo a los lectores, al fin y al cabo los escritores no tendríamos razón de ser sin ellos.


jueves, 31 de octubre de 2013

JAVIER NEGRETE CONTESTA A NUESTRA ENTREVISTA PARA AUTORES

CUESTIÓN DE ESCRIBIR NOVELA HISTÓRICA. HOY CONTESTA... JAVIER NEGRETE




         1.- Preséntate tú mismo a tus lectores.
Javier Negrete, nacido en Madrid en… Vaya, ¿por qué demonios hay que decir la edad en las solapas de los libros? Bueno, da igual: nací en 1964, en la que creo que fue una buena cosecha. (Supongo que todos pensamos lo mismo de nuestra promoción, ¿no?). Estudié Filología Clásica en la Complutense, en 1988 me convertí en profesor de Griego y desde 1991 trabajo en el IES Gabriel y Galán de Plasencia, donde vivo; aunque siempre con medio pie puesto en Madrid, donde están mi familia y tengo bastantes amigos.
Mi lista de libros ya es algo larga, así que por no aburrir mencionaré que he escrito fantasía, como La saga de Tramórea (La Espada de Fuego es el primer libro de la serie y El corazón de Tramórea el cuarto y último), ciencia ficción como La mirada de las Furias, novela juvenil, erótica (fue una breve incursión con Amada de los dioses, en La Sonrisa Vertical).
Mi primer experimento en novela histórica fue Alejandro Magno y las águilas de Roma, una ucronía en la que hago luchar a Alejandro contra las legiones. Más propiamente históricas son Salamina y La hija del Nilo, ambas con Espasa. También he escrito ensayo histórico para La Esfera: La gran aventura de los griegos, Roma victoriosa y Roma invicta. Quien quiera comprobar hasta qué punto me apasionan los griegos y romanos puede mirar aquí: http://www.youtube.com/watch?v=1tb_evvEc94.
           
2.- ¿Cuándo escribiste tu primera historia?
Cuando tenía diez años. Fue precisamente una novela histórica, una de romanos. O más bien de hispanos que luchaban contra los romanos. Sin pretenderlo yo, por falta de conocimientos y documentación se convirtió más bien en una ucronía, una historia paralela :) Tenía dibujos (muy sangrientos) y cierta longitud. Diría que impresa se habría ido a las 250 páginas.
Por supuesto, está escondida, y escondida seguirá. Cuando me muera, haré que la quemen conmigo, a ser posible en un barco vikingo…
           
3.- ¿Cómo recuerdas los comienzos de tu profesión de escritor?
Vacilantes. No es que en la colección Nova de ciencia ficción se hiciera demasiada promoción, y por otra parte en aquella época le dedicaba mucho tiempo a traducir videojuegos. Era escritor a rachas, en cierto modo, y eso me frustraba un poco. Después, cuando publiqué La Espada de Fuego en 2003 con Minotauro todo cambió, y desde ese momento me atreví a decir que era de verdad escritor.

4.- ¿Has podido, en algún momento de tu vida, vivir de la escritura?
Hubo un año en que hice el experimento pidiendo una licencia no remunerada. En aquel momento pude, aunque tal como están las cosas ahora con la crisis y la piratería lo vería muy complicado. Prefiero tener el colchón de mi trabajo como profesor, aunque sea a costa de disponer de menos tiempo y concentración.

5.- ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?
Me resulta difícil acordarme. Estaban los de Julio Verne de la colección de Bruguera, en los que empezaba leyéndome los dibujos y a veces me leía el resto del texto. Quizá el primer libro sin “dibujos” que leí fue Ella, de H. Rider Haggard, pero no estoy muy seguro. Tendría siete años. Por cierto, me fascinó, como me pasó con Las minas del rey Salomón.

6.- La inspiración siempre es esquiva, o no. ¿Tienes algún método o rutina para que no falte a la hora de escribir?
Soy poco metódico. Debería serlo más. Las ideas más generales, las escenas, los personajes…, me suelen venir a la cabeza dando paseos, corriendo mientras oigo música, en bici, incluso conduciendo. Cuando ya estoy muy enfrascado en la redacción de la novela y me atranco un poco, suelo tumbarme a oscuras y cierro los ojos. En esa especie de duermevela previo al sueño las ideas se desbocan, se sueltan y crean conexiones inesperadas. Cuanto más absurdas parezcan, más me interesan.
           
7.- Reseña, sin humildad, tus libros mejor escritos.
¡Pero es que soy muy humilde! Bueno, creo que con El espíritu del mago conseguí manejar una trama muy complicada con muchos personajes sin que las bolas de malabarista se me cayeran al suelo. Y en Salamina pude darle un tono épico a la lucha entre los griegos y los persas sin convertir a éstos en una caricatura, como se ha hecho en más de una ocasión, y tratando de usar un tono realista. Sobre todo, creo que me salió un personaje bastante conseguido con Temístocles.
Tú me lo has pedido. Ya me he alabado a mí mismo, pese a lo que dicen Los intereses creados, “Que en uno mismo la modestia es necedad y la alabanza locura”. Las pegas que las pongan otros…

 8.- ¿A qué personaje de tus novelas te gustaría dar vida?
No sé. Supongo que a Kratos, de la saga de Tramórea, porque la parte del cráneo rapado ya la llevo adelantada :)

9.- ¿Crees que el negocio editorial va por buen camino?
No sé por qué camino va, la verdad. De momento esto es un desastre para editores, libreros y escritores. Siempre ha sido difícil ganarse la vida con los libros, pero se podía hacer más o menos. Partiendo de tener vocación por ellos, ya que en ninguna de esas profesiones, ni siquiera en la de editor, era fácil “forrarse”.
Pero ahora todo se tambalea, y no sé si para cambiar de paradigma o para convertirse en una ruina. Lo último que me quedaba por oír es lo del nuevo género, los “pornodinosaurios”… En fin, como me dijo hace poco una editora, esto es cada vez más un negocio de trileros.

10.- ¿Cómo compatibilizas tu vocación con tu vida particular?
Hay épocas en las que no hay demasiados problemas, pero la situación se complica cuando se acerca el plazo de entrega y prácticamente no hago otra cosa que aporrear el teclado sentado al ordenador. En general, paso muchísimo tiempo delante de la pantalla, así que las tendinitis varias y los dolores de espalda no tienen secretos para mí. Lo bueno es que el trabajo de mi mujer como traductora se parece al mío en muchos aspectos (de hecho, yo he trabajado más de una vez como traductor), así que lo llevamos bien.
           
11.- ¿Cuál es tu peor manía a la hora de escribir?
Bueno, eso habría que preguntárselo a mi mujer, que es la que me sufre. Cuando estoy concentrado no me gusta demasiado que me interrumpan y suelo contestar con gruñidos guturales. Aunque sé que no soy de los escritores más bordes en ese sentido.

12.- Indícanos un autor predilecto anterior al s. XX que te haya convencido como lector y como escritor.
Homero… o quien compuso la Odisea, sea cual sea su verdadero nombre. La estructura de la Odisea me sigue maravillando: la forma de despertar nuestro interés por Ulises haciendo que los demás hablen de él sin presentárnoslo directamente; ese flashback en la isla de los feacios en que nos cuenta sus aventuras más fantásticas; y, sobre todo, el clímax largamente anticipado de la venganza contra los pretendientes.

13.- ¿Ebook o en papel?
Me gusta tener libros en papel, aunque últimamente he tenido que desprenderme de muchos por falta de sitio. El ebook me resulta muy cómodo para anotar, hacer búsquedas, para leer en la cama o incluso en la cinta de andar del gimnasio… Si la gente comprara libros con él ya sería perfecto.

14.- ¿Qué relación te une con Granada?
Mi madre y su familia son de Órgiva, y pasaron mucho tiempo en Granada (que en mi familia siempre se ha dicho Granáa, con las vocales muy cerradas). Me fascina su mezcla de ciudad monumental, el paisaje de Sierra Nevada al fondo… y sus vinos y sus tapas.

15.- ¿Qué te traes, actualmente, entre manos?
Si todo va bien, mi próxima novela publicada será El último viaje de Alejandro Magno, continuación de Alejandro Magno y las águilas de Roma. Eso sí, no prometo que no vaya a cambiar el título…

16.- Recomienda un libro para este verano.
Bueno, ya entra el otoño, pero… Uno de mis libros favoritos, El lazo de púrpura de Alejandro Núñez Alonso. Ambientado en el Imperio romano en época de Tiberio, y digo en el Imperio porque su personaje, el inolvidable Benasur de Judea (tan complejo, admirable y despreciable al mismo tiempo como el Don Draper de Mad Men) lo recorre de cabo a rabo.

 
17.- ¿Qué es para ti la novela histórica?
Lo mismo que la novela fantástica o la de aventuras en general: una ventana abierta para viajar a otros mundos y conocer personajes más grandes que la vida. Como lector… y como escritor.


18.- ¿Existe algún libro que no te hayas atrevido a leer? ¿Puedes decirnos cuál y por qué?
¿Algún libro? Unos cuantos, la verdad. El Ulises, por ejemplo, porque por muy genial que fuera Joyce no creo que el esfuerzo me vaya a compensar (otra cosa son sus relatos, como Los muertos).
Eso en cuanto a gran literatura. Hoy día hay muchísimas cosas que no pienso leer, y creo que el número irá en aumento. Siempre ha habido obras de poca calidad que se han convertido en best-sellers, pero lo que está ocurriendo ahora es excesivo. Ya he comentado lo de los pornodinosaurios, sin ir más lejos. Menos mal que ya hay suficientes buenos libros escritos para ocupar muuuuchas vidas.

19.- ¿A qué escritor te gustaría que enviáramos este cuestionario?
A León Arsenal. Gran amigo, gran escritor. En sí mismo es un personaje tan fascinante como los que aparecen en sus novelas.

JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA

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