martes, 15 de octubre de 2013

LUIS FOLGADO RESEÑA SU NOVELA "EL HOMBRE QUE COMPRABA GIGANTES"

Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?

Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela. 

HOY NOS PRESENTA SU OBRA LUIS FOLGADO 

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Mi nombre es Luis Folgado de Torres y escribo desde que tenía uso de razón y también ahora que ya no tengo. No escribo mucho, pero escribo siempre. 

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

El hombre que compraba gigantes

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

Año 1865. Agustín Luengo ha sido uno de los hombres más altos de España al sufrir acromegalia (enfermedad de la hipófisis que impide detener el crecimiento). De nacencia extremeña, mostró sus hechuras por toda España viajando con un circo portugués (por aquel entonces, la media de altura de los varones españoles no rebasaba el metro cincuenta). 

Después de actuar ante la corte de Alfonso XII, el gigante conoce a don Pedro Velasco, fundador del Museo Antropológico de Madrid, muy conocido, entre otras cosas, por mantener embalsamada en su propia casa a su hija, Conchita, vestida de novia; la muchacha falleció al cometer él mismo un error médico. Velasco hace una extravagante propuesta al gigante extremeño: Comprarle su cuerpo por 2,50 pesetas al día (el equivalente a dos jornales de un albañil) hasta que muera. El gigante acepta y se traslada a Madrid donde lleva una vida sórdida, plagada de desaires amorosos con meretrices de la peor estofa, alcohol y drogas de la época, siempre en busca del amor que nunca tuvo. Finalmente lo encuentra en Eunice, una criada negra y rolliza al servicio del doctor Velasco, precisamente quien se encargaba de pagarle a diario. Prevenida por su señor, la negra rompe con el gigante ante el temor de una descendencia maldita, heredera de su enfermedad.

Aquejado de una tuberculosis ósea y abandonado por todos, Agustín muere en plena calle muy cerca de su amada, que al haberlo seguido queriendo queda desolada. Enterada del deseo de don Pedro de embalsamar el cuerpo que previamente compró ante notario, retrasa con falsías la noticia de la muerte con la intención de que el cadáver se descomponga y no pueda proceder al embalsamamiento, debiendo, de este modo, ser enterrado para descansar en paz. No llega a ser así. Finalmente, el doctor resuelve hacer un vaciado del cuerpo de Agustín y luego limpiarlo de carnes hasta dejarlo en los huesos. 

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Se ha publicado en papel y distribuido el todas las librerías a nivel nacional con Áltera. www.altera.net

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Creo que Marrafa, homosexual portugués propietario del circo donde trabaja el gigante, es un personaje con una fuerza tremenda. Me gusta, sí. 

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Tras una visita al Museo Nacional de Antropología.

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Cuatro años y un divorcio. 

¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación? 

He conocido a toda la familia de mi personaje tres generaciones después de que ocurrieran los hechos. 

8) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Es muy buena.

9) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

El pasillo, lóbrego como un túnel, del Depósito de Cadáveres, apenas iluminado por las llamas sonoras de las lámparas colgantes de carburo, se llenó con el eco de los pasos desbocados de don Pedro Velasco y los bastonazos que asestaba a las baldosas, como anunciando su bravura.

—Ni el doctor Velasco, ni don Alfonso XII, ni el Papa de Roma. Este cuerpo se queda donde está y sanseacabó. ¡Y no son horas de venir a jorobarme la existencia! —Don Celso Alvarado, forense titular del Depósito de Cadáveres de Madrid, se sintió importunado con la presencia inesperada de su colega, el doctor Velasco.

—Ya le han dicho que se marche, don Celso, pero está furioso —ni los conserjes, ni el asistente de don Celso pudieron hacer nada para detener a un Velasco completamente enfurecido.

—¡Ese cuerpo me pertenece y no voy a consentir que lo toque ni usted ni nadie! —de la boca de don Pedro Velasco salía un vapor esponjoso que se dispersaba al tocar el frío pesado de la sala de disección. Llegando a la mesa de mármol, el catedrático alzó su bastón con la cara descompuesta y amenazó al anciano forense y a su asistente, que le cortaron el paso nada más verlo entrar.

Un descomunal cuerpo desnudo yacía en la mesa de mármol sobre la que don Celso se disponía a trabajar, desperdigados ya un escalpelo y otras herramientas metálicas sobre el vientre verduzco del finado. El cadáver tenía la cabeza colgando con la boca y los ojos muy abiertos, sobresaliendo del final de la mesa en la que tampoco cabían las piernas. Las ropas húmedas de aquel Polifemo a punto de ser eviscerado formaban un montículo, arrinconadas bajo la cristalera del patio de luces que rezumaba vahos de agua y formol. Por entre el montón de harapos asomaban las enormes botas, como barcas negruzcas y hediondas sobre las que horas antes anduvo el desdichado por las calles del Madrid más sórdido.

—¡Miren, miren esto! ¿O es que en este jorobado país ya no valen ni los documentos firmados ante notario?

El doctor Velasco desplegó vehemente un legajo sepia planchado de sellos oficiales azules y rojos, golpeando con los dedos el lugar donde se retorcían las rúbricas. Luego lo giró hasta ponerlo delante de los ojos de don Celso, que se ajustó el binóculo antes de leer. Nada más comenzar su lectura temblona bajo la luz inestable del gas, la cara del forense se arrugó más todavía, evidenciando una perplejidad jamás mostrada a lo largo de su azarosa vida entre cadáveres.

—Dios mío, Velasco. Es usted peor que el demonio.





miércoles, 9 de octubre de 2013

CARLOS AURENSANZ CONTESTA A NUESTRA ENTREVISTA PARA AUTORES

CUESTIÓN DE ESCRIBIR NOVELA HISTÓRICA. HOY CONTESTA... CARLOS AURENSANZ





1.- Preséntate tú mismo a tus lectores.
Carlos Aurensanz, veterinario de profesión. Trabajo en el Gobierno de La Rioja, en el ámbito de la Salud Pública. En los últimos años algunos dicen que soy escritor (al menos como tal me presentan).

2.- ¿Cuándo escribiste tu primera historia?  3.¿Cómo recuerdas los comienzos de tu profesión de escritor?
Empecé a escribir en 2006, a los 42 años, por diversión, porque quería plasmar en papel una historia recién descubierta y que me apasionaba. No recuerdo ya en qué momento decidí que aquello tomara la forma de una novela, pero sí que trabajé durante dos años hasta tener en las manos 800 páginas de papel. Llegados a ese punto, el camino no podía ser otro que intentar la publicación, así que hice unas cuantas copias (sí, en papel), y las envié a otras tantas editoriales. Tuve la enorme suerte de que en el primer intento una de las grandes, Ediciones B, se interesara por la historia. Esto fue en diciembre de 2008, y nueve meses después “Banū Qasī, los hijos de Casio” estaba en las librerías.

4.- ¿Has podido, en algún momento de tu vida, vivir de la escritura?
Hombre, viviendo en una cueva como ermitaño y comiendo lo que cultivara en mi huerta, me lo podría plantear. Pero mis tres hijos no estarían muy de acuerdo, seguramente. Así que no, no puedo vivir de la escritura, pero también es cierto que ya no podría vivir sin la escritura.



5.- ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?
Es complicado responder a eso, seguramente sería alguno de Enyd Blyton, porque siendo crío me leí casi todo lo que escribía. Pero sí que recuerdo el primer libro “de mayores”, seguramente porque lo leí “a escondidas”. Era “A sangre fría”, de Truman Capote, uno de los títulos que por entonces traía a casa la chica de Círculo de Lectores.

6.- La inspiración siempre es esquiva, o no. ¿Tienes algún método o rutina para que no falte a la  hora de escribir?
No, la inspiración es siempre fruto del trabajo previo. Yo me pongo siempre a escribir sobre un esquema previo, sobre un boceto de novela que he ido pergeñando a veces durante meses, que contiene ya el esbozo de lo que quiero contar. Normalmente antes de empezar a escribir ya sé incluso cuántos capítulos va a tener. Luego, claro, queda lo fundamental, que es revestir ese esqueleto.

7.- Reseña, sin humildad, tus libros mejor escritos.
Hasta ahora solo he publicado tres novelas que forman parte de una trilogía. El hilo conductor de las tres novelas es una familia muladí de la frontera de Al Ándalus, los Banū Qasī , y sus peripecias a través de varias generaciones. Pero los personajes que comparten el protagonismo con ellos a través de las tres novelas son también figuras de primer orden: Iñigo Arista y los sucesivos reyes de Navarra hasta Sancho Garcés I,  todos los emires de Córdoba desde Abd al Rahman I hasta Abd al Rahman III, Los reyes de Asturias, etc. En la última entrega el protagonismo de los Banū Qasī  languidece ya, pero surge la deslumbrante figura del primer califa de Córdoba, a quien está dedicada la novela casi por completo.

8.- ¿A qué personaje de tus novelas te gustaría dar vida?
¡Coño, al héroe! A Mūsa el grande, sin duda. Es el personaje cuya peripecia vital consiguió atraparme, y el responsable de que ahora algunos me consideren escritor.

9.- ¿Crees que el negocio editorial va por buen camino?
El negocio editorial está inmerso quizá en el proceso de cambio más complejo desde la invención de la imprenta. La revolución digital va a suponer una profunda transformación, sin duda, y el sector se ve ahora agitado por el oleaje de la gran tormenta recién desatada, dando a veces la impresión de navegar sin buen rumbo. Pero ya saldrá el sol, a veces los vientos huracanados impulsan los buenos barcos con más fuerza, aunque parte de la flota pueda irse a pique.

10. - ¿Cómo compatibilizas tu vocación con tu vida particular?
Sobre todo tomándome la escritura como un hobby, dedicando a ella el mismo tiempo que otros pueden dedicar a otras aficiones, y procurando no descuidar la familia, los amigos, el deporte… las cosas fundamentales, vamos. ¿Qué cómo se consigue eso? Pues fundamentalmente pasando sueño.

11. - ¿Cuál es tu peor manía a la hora de escribir?
No creo que tenga muchas manías. He escrito en cualquier sitio, en la sala de espera del dentista, en la piscina, durante un partido de futbol del crío, en un autobús… Eso sí, soy incapaz de hacerlo si no dispongo de cierta “paz interior”, si hay elementos exteriores que me perturban.

12. -Indícanos un autor predilecto anterior al s.XX que te haya convencido como lector y como escritor
Aquí no tengo dudas: Victor Hugo. “Los Miserables” es la novela que recomiendo leer a todo el mundo, y cada vez que me lo preguntan.



13.- ¿Ebook o en papel?
Papel, sin duda. No hace falta extenderse más en la argumentación.

14.- ¿Qué relación te une con Granada?
            Me apasiona la época andalusí, creo que eso es algo que se nota en mis novelas. Y Granada es Al Ándalus por los cuatro costados. La descubrí en la infancia, igual que a Córdoba, y la impronta que me dejaron ha hecho que regrese cada vez que he podido. Al Ándalus es el telón de fondo de mis novelas, y eso no es algo casual.

15.- ¿Qué te traes, actualmente, entre manos?
            Había comenzado una nueva novela que también transcurría en Al Ándalus, pero hace unos meses se cruzó en mi camino una historia muy diferente que me ha atrapado. Va a ser un cambio drástico en mi trayectoria, una incursión en la novela negra, en una historia ambientada en la posguerra española.
                       
16.- Recomienda un libro para este otoño.
            Una deliciosa novela de una buena amiga, Rosa Blasco, que se publicará en noviembre (Tagus, el sello digital de Planeta). Se titula “El Sanatorio de La Provenza”, y sorprenderá a muchos por la fuerza de su argumento, por la sensibilidad con que está escrita y por la presencia de Vincent Van Gogh entre los protagonistas.

17.- ¿Qué es para ti la novela histórica?
            Algo que todo el mundo sabe lo que es, pero en lo que nadie se pone de acuerdo a la hora de fijar una definición. Así que es vano el esfuerzo.

18.- ¿Qué te has dejado en el tintero?
            Dar mi enhorabuena a un tal Blas Malo, gran escritor cuya vocación por el estudio de la historia y por la novela histórica se manifiesta en su incesante, prolífica y variada actividad.

19.- ¿Existe algún libro que no te hayas atrevido a leer? ¿Puedes decirnos cuál y por qué?
            Ah, hay muchos. Cualquiera de estos pseudo-historiadores que tanto han proliferado últimamente al calor de ciertos medios de comunicación.

20.- ¿A qué escritor te gustaría que enviáramos este cuestionario? 
            Al siguiente de tu amplia agenda que no tenga ya la X marcada. Un abrazo fuerte a todos los lectores, especialmente a los aficionados a la novela histórica.

sábado, 5 de octubre de 2013

MARIO VILLÉN RESEÑA SU NOVELA "EL ESCUDO DE GRANADA"



Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?


Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela.

HOY NOS PRESENTA SU OBRA… MARIO VILLÉN LUCENA

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Soy escritor de novela histórica. Escribo desde pequeño y mi sueño es poderme dedicar plenamente a escribir.

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

Mi primera novela publicada vio la luz en diciembre de 2012. Se titula “El escudo de Granada”.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

Tiene varios temas centrales. Desde el punto de vista histórico, el eje es la toma de una fortaleza fronteriza del reino de Granada. A nivel político, se destaca la lucha civil entre Boabdil y su tío, el Zagal, por el control del reino. A nivel personal, es una historia de evolución, de crecimiento, de superación. 

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Se ha publicado en ambos formatos. La editorial es SELEER. También está disponible en Kindle, en la página de AMAZON.

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Mi favorito es Mahdi, el protagonista. Vive atormentado por sentimientos como la culpa o el rencor, pero experimenta un desarrollo personal que lo lleva a la superación y mejora. Cualquiera podría identificarse con él porque, en algún momento de nuestras vidas, todos somos atacados por sentimientos similares.

La protagonista, Aisha, es una mujer endurecida por las circunstancias pero consciente de lo que desea y de lo que le conviene. Para conseguirlo está siempre dispuesta a luchar contra los convencionalismos.

Entre los personajes secundarios le tengo especial cariño y admiración al cadí Umar, una figura elegante, disciplinada y culta, pero a la vez cercana.

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

La idea, como no podía ser de otra manera, surgió leyendo. Leía una novela histórica británica cuando pensé que sería muy bonito construir algo similar sobre mi propia tierra.

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Tardé dos años, aunque no a tiempo completo. Conté con la ayuda de varios catedráticos de historia medieval que me orientaron en las lecturas. Fue un proceso lento y costoso, pero muy gratificante.

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

Al estudiar las crónicas castellanas encontré diferentes versiones, e incluso distorsiones, de un mismo hecho. Te das cuenta de que tienes que tratar con mucha cautela las fuentes directas. Normalmente eran trabajos por encargo, o financiados por nobles. Ya se sabe, el que paga…

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Cuando escribo intento que haya un equilibrio entre historia e historias personales. Ambas son importantes y tienen el mismo peso en la narración. Con esta novela pretendo, además de mostrar un lugar concreto del reino de Granada en un momento histórico determinado, ofrecer una concepción del mundo, una visión de la vida y de los principales sentimientos y emociones que atacan a las personas. 

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella?

Muhammad Malic Alavez, Umar y Yusuf no podían conciliar el sueño y se reunieron en la puerta de Granada para evaluar la situación. 
-¿Qué piensas maestro? -preguntó el Alavez-. Nuestros muros son fuertes y por la noche podemos reparar lo roto durante el día.
-Por ahora los acontecimientos se suceden como esperaba. 
-Pero, ¿eso es bueno o malo?
-No es ni bueno ni malo, tan sólo digo que esperaba este ritmo de batalla. Todo depende del abastecimiento de los cristianos, de su capacidad para aguantar un largo asedio. 
-Desde que llegaron no ha parado el movimiento de carros -intervino Umar-. La reina se encarga de las provisiones. Tenerla enfrente no me tranquiliza en absoluto. Si está con el ejército es porque tiene la firme determinación de tomar esta plaza.
Un guardia hacía ronda por la muralla. Presentó sus respetos a los tres hombres y continuó su camino por el adarve. 
-Esta situación me recuerda a un juego de acoso al oso que vi en Granada hace muchos años -dijo Yusuf mientras señalaba las tres baterías de cañones que disparaban sin descanso a la alcazaba-. Eran tres perros contra un oso, la superioridad numérica contra la formidable fortaleza de un solo animal. 
Los dos antiguos alumnos observaron y asintieron.
-Maestro, ¿quién ganó en aquella ocasión?
-Ganaron los perros. 




miércoles, 2 de octubre de 2013

ANTONIO ENRIQUE CONTESTA A NUESTRA ENTREVISTA PARA AUTORES

CUESTIÓN DE ESCRIBIR NOVELA HISTÓRICA. HOY CONTESTA... ANTONIO ENRIQUE




1.- Preséntate tú mismo a tus lectores.
Soy un hombre tranquilo. En mi carta astrológica, el aspecto natal más significativo es el de una triple conjunción en Piscis, coincidente con la casa Tercera, que domina la escritura. Se trata de una conjunción que lo mismo puede ser maléfica que beneficiosa. En un plano positivo, Marte confiere carácter, Venus, la seducción por todo lo hermoso, y la luna, la necesidad de soñar. También Marte otorga impulso, Venus instinto de armonía y la luna sugestión, por así decir, paranoide.

2.-  ¿Cuándo escribiste tu primera historia?
            Mi primer libro lo escribí en 1969, tenía entonces dieciséis años. Era de cuentos. Y a éste siguieron dos novelas, una de ellas algo extensa. Afortunadamente no se publicaron jamás. Acto seguido comencé mi primero de poemas, del que se publicó una selección. Luego después me encerré durante años para redactar La Armónica Montaña, que tardó diez años en ver la luz. Curioso: tras casi cuarenta años desde su primera redacción, percibo que casi todas mis novelas parten de aquí, de alguna manera estaban ya sugeridas, entre ellas El discípulo amado y Rey Tiniebla.

3.- ¿Cómo recuerdas los comienzos de tu profesión de escritor?
            No es una profesión para mí, porque yo no escribo para vender. En todo caso, vendo lo que escribo, si lo acepta el editor. Los tiempos de mis comienzos nada tenían que ver con los actuales. Había verdadera fraternidad, y respeto por todas las formas de pensar. Se leía mucho más y se escribía mucho mejor. Había maestros, además. Nos conocíamos todos, y los maestros ya consagrados solían contestar las cartas de los que entonces comenzábamos.

4.- ¿Has podido, en algún momento de tu vida, vivir de la escritura?
Tengo demasiados gastos para eso. Y por otra parte, me repugna escribir para halagar los instintos de la mayoría. Prefiero, a eso, callarme.

5.- ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?
Blanco en azul, del maestro Azorín. Esto es, con deliberada conciencia de ser un texto netamente literario. En el plano de novela histórica, también, por entonces, me influyó, y sedujo, Dios ha nacido en el exilio, de Vintila Horia, con quien, corriendo el tiempo, me cupo una respetuosa amistad; de él aprendí que lo histórico constriñe también a las ideas. Entonces estaba en el ambiente, por así decirlo, que el aprendiz de escritor había de dominar la sintaxis, antes que nada. Luego venía el vocabulario, lo que nos hacía estudiar, no ya consultar, el diccionario: cada día, se abría al azar varias páginas, e incluso se tomaban listados. Más tarde, lo demás.

6.- La inspiración siempre es esquiva, o no. ¿Tienes algún método o rutina para que no falte a la hora de escribir?
Si hubiera algún método o rutina, ya no sería inspiración. El proceso que sigo con la novela histórica es el del agotamiento de las fuentes bibliográficas, incluidas documentales. Después paso a concentrarme en los personajes, ya desde una perspectiva personal: me interesa saber cómo en realidad eran. Y sufro enormemente por ignorar cómo era su voz; esto es lo que más me frustra. Si pudiera oír su voz, la del personaje del pasado, me sería posible, intuitivamente, saber otras muchas cosas: su vida sexual, por ejemplo. Pero he de conformarme con aspectos menores, como el estudio grafológico, de qué murió, su retrato si lo hubiera, sus costumbres, sus manías. Y ahí me quedo. De la inspiración depende la primera frase. Uno no puede hacer nada, sino esperarla. A veces, como ésta en la que estoy, he de aguardar seis meses. Y si no llega, es mejor dejarlo. Luego, la inspiración, entendiendo por tal un estado de plenitud que excede a lo deductivo, puede también sobrevenir en determinados cambios de curso sobre el argumento más o menos prefijado. Así pues, malo, bueno, o regular, me considero un autor dependiente de este estado anímico.

7.- Reseña, sin humildad, tus libros mejor escritos.
Son, al presente, publicados, 34, ocho novelas entre ellos, y cada cual tiene su historia, como es natural. Ciñéndome a la novela histórica, las dos últimas: La espada de Miramamolín y Rey Tiniebla. De ambas dos, me gustaría resaltar el diálogo permanente entre los protagonistas respectivos y sus acompañantes, en la primera una muchacha, y en la segunda, un mozo. La distancia entre unos y otros es sideral, en cuanto a clases sociales, cultura y temperamentos. Y sin embargo, se necesitan. Es decir, se quieren. Las diferencias, ahí, unen. Es Cervantes, en estado puro. Luego está lo que es mi marca, si se me permite la inmodestia: el aspecto visionario. Una contracción del tiempo, en la primera. Un viaje a través de un cuadro, en la segunda. En novela histórica, no me basta con enroscar un argumento al palo de la historia. Me tiene que fascinar algún aspecto, por el que acceder a otra dimensión vital.



8.- ¿A qué personaje de tus novelas te gustaría dar vida?
No entiendo bien la pregunta, excúseme. Porque, al escribirlos, ¿no les hemos dado vida? Ahora, si el sentido es revivirlos, para estar con ellos, sí, me hubiese gustado estar un rato con Felipe II, por simple cortesía de conocerlo tras tantísimas horas de estudio de su temperamento, pero, también, para confirmarme, en lo posible, de si andaba demasiado descaminado, o no, en haberlo plasmado, en su intimidad, como lo hago.

9.- ¿Crees que el negocio editorial va por buen camino?
No puede irlo, primero por el desinterés, y gregarismo, de los medios de prensa. Han conseguido hacer de la cultura una rareza. Y segundo, porque todos los editores, sin excepción, ignoran que cada libro precisa un modo diferente de acercamiento al público. No basta con lo habitual, caso que se dé, que no siempre: el tour presentación-entrevistas-reseñas-firma de ejemplares. Cada libro, insisto, ha de tener su campaña independiente de otros libros de la misma editorial. Y, a veces, no tenerla. Hay libros a los que la difusión perjudica.

10.- ¿Cómo compatibilizas tu vocación con tu vida particular?
Es que mi vida particular es precisamente mi vocación. Ahora, con eso de vivir, hay también que ocuparse de otras cosas, pues, al cabo, el escritor otra cosa no es que un ciudadano con esa querencia. Hay un tiempo para todas las cosas. La escritura va también entre sartenes, ¿no es eso?

11.- ¿Cuál es tu peor manía a la hora de escribir?
No tengo otra manía que el silencio. Habitualmente lo hago por las tardes, tras haber echado siesta, leído un rato, esto es entrado en calor, y tomado alguna fruta de merienda. El ritual, en todo caso, es un procedimiento más para la concentración. El problema es éste, la concentración. Los jóvenes, ahora, son, muchos de ellos, incapaces de concentrarse; es tal vez por la educación icónica en la que han crecido y, con ella, la necesidad de estímulos continuos y permanentes. Preparo la pluma, y los papeles, que prefiero grandes y sobrescritos por detrás, para evitar la sensación de solemnidad. Escribo a pluma la primera redacción, no sólo por costumbre, sino por placer. Qué voluptuoso es eso de subir y bajar, adelgazar el trazo, adensarlo. ¡Es como volar!

12. Indícanos un autor predilecto anterior al siglo XX que te haya convencido como lector y como escritor.
Gabriel Miró, por ejemplo; me enamora esa coherencia suya de anteponer la obra a toda hostilidad externa. Me recuerda aquello de san Juan de la + de que “estamos aquí para no ver”, esto es no mirar sino lo que has de hacer, al margen de reconocimientos y esas monsergas públicas de ahora. Personalmente, leo con verdadera fruición a Gutiérrez Solana, que fue pintor. Y sigo admirando a Valle. Por otra parte, cuando las novedades no me suministran más que comercialidad, yo siempre vuelvo a los magníficos de la generación de 1868. En literatura en otras lenguas, Dostoievski me apasiona, como D’Annunzio, pongo por caso. Los centroeuropeos, los extremorientales. Claro que Cervantes es siempre. Soy, con perdón de la expresión, un lector caníbal.

13.- ¿Ebook o papel?
Ambos. Procedemos de la galaxia Guttemberg, pero ceñirse sólo a ella es un suicidio. El asunto es que, así como el papel genera su propio procedimiento, el cristal –llamémoslo así- produce también el suyo. Así pues, el objeto de transmisión contagia al discurso, homologando el tono, la estructura y los argumentos. La galaxia Google –por llamarla de alguna manera- está por el tono desinhibido y absolutamente coloquial, la estructura simple, esto es de una sola trama, y ésta unívoca, y los argumentos rápidos. La literatura tal como la hemos conocido hasta la fecha tiene los días contados. El libro, no obstante, es, y será, un signo de distinción. Y los verdaderos lectores no podrán desprenderse del mismo.

14.- ¿Qué relación te une con Granada?
La de los enamorados (aquí, convendría acotar: risas). Para amar bien a Granada es preciso salir fuera. Hay que entender que la separación de ella afecta incluso a la salud. Y no es ya su monumentalidad, es su geología: su luz, su olor, y sobre todo, esa cumbre blanca que rige nuestra concepción del mundo. Lo mejor que me ha sucedido en este mundo es haber nacido en Granada, y lo peor, estar fuera de ella.



15.- ¿Qué te traes, actualmente, entre manos?
Ésta es la única pregunta que no voy a contestar. No porque a la gente le interese o deje de interesarle. Es que trae mala suerte. Y créame, es verdad.

16.- Recomienda un libro para este otoño.
El que estoy leyendo, sin ir más lejos: La muladí, de Gastón Morata. He ahí una novela excelentemente escrita y magistralmente documentada. Y causa pavor el relativo silencio sobre ella. ¿En qué tiempo vivimos? ¿Cómo no es noticia en una ciudad como la nuestra semejante novela extraordinaria? Únicamente he de lamentar el uso incorrecto de la coma, seguramente debido a esta nueva peste editorial: los correctores de estilo, que parecen proceder todos de la Logse.

17.- ¿Qué es para ti la novela histórica?
No, desde luego, una crónica novelada. La historia, en este caso, no ha de infringirse, es decir, los acontecimientos consignados han de ser estrictos. Así como la interpretación sociopolítica de los mismos. Esto obliga al autor a una exhaustiva documentación que puede durar años. Y como lector, siento indignación ante la falta de escrúpulo de algunos autores actuales de novela histórica. ¿Qué sabemos exactamente de determinados personajes en su intimidad? ¿Qué impunidad es ésta? Un escritor no debe ponerse a la escritura de no saber incluso el olor corporal de sus representados. Surgen así novelas sin atmósfera, con un lamentable estilo periodístico. No sienten la época, la desconocen en sus entresijos, esto es la intrahistoria de una época, no la recuerdan. Desde este punto de vista, la novela histórica debiera ser inseparable de lo mediúmmico o, si se quiere, lo feérico. El buen autor de novela histórica ha de ser un médium, debe participar de lo extrasensorial. Si no es así, estamos en la mediocridad más absoluta. La novela histórica, pues, es un artificio. Y el lenguaje ha de ser de época, bien que con la sintaxis actual. Porque, de este lenguaje, bien que impostado, depende la dicha atmósfera, que es lo que separa, o debiera separar, la novela histórica de la crónica novelada, contada ésta por algún personaje de la época. En mi caso personal, estoy empeñado en infundir, dentro de mis posibilidades, un giro. Consiste en el elemento visionario, como he mencionado antes. Es cosa que ya hicieron Abel Posse u Homero Aridjis, autor éste de una de las mejores novelas históricas en castellano: Juan Cabezón de Castilla. Pero esto ya sería otra entrevista.

18.- ¿Qué te has dejado en el tintero?
Tal vez, mi admiración por novelas como Bomarzo o La muerte  de Virgilio.

19.- ¿Existe algún libro que no te hayas atrevido a leer? ¿Cuál y por qué?
No recuerdo.



20. ¿A qué escritor te gustaría que enviáramos este cuestionario?
A Fernando de Villena, uno de los autores donde más se evidencia la desproporción entre el valor de su obra y su repercusión en los medios de públicos. Y a otros muchos, pero me ha preguntado por uno solo.

JORNADAS DE NOVELA HISTÓRICA DE GRANADA

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