miércoles, 27 de mayo de 2015

CARMEN GALLARDO NOS RESEÑA SU NOVELA "LA REINA DE LAS LAVANDERAS"

Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?

Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela.

HOY NOS PRESENTA SU OBRA… CARMEN GALLARDO

1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

Soy periodista. He trabajado en agencias, radio, televisión, comunicación y sobre todo revistas.Me encanta la prensa escrita. Ahora colaboro en la web de VanityFair escribiendo crónicas sobre Casas Reales. Mis áreas son cultura, política y sociedad, en esos ámbitos me he movido siempre. He hecho reportajes en campos de refugiados y en palacios: en campamentos de hutus en el corazón de África y en el palacio real de Oslo donde entrevisté a la Princesa Mette-Marit de Noruega. Amo la Historia, la Literatura, la Geografía y la Política, y también la moda, no como información de tendencias, si no la historia y sociología del vestido. 

2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

Nueva y única hasta el momento, se llama La reina de las lavanderas.

3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

La novela se desarrolla en el siglo XIX, la segunda mitad, aprox. Y se centra en la vida de MariaVittoriadalPozzodella Cisterna, reina de España desde finales de 1870 a febrero de 1873. Una mujer muy bien formada y culta, nada habitual en la época. Una mujer muy religiosa incapaz de cambiar un destino trágico que la marca desde la muerte del padre y la hermana pequeña y la incipiente locura de la madre. Su temprana muerte de tuberculosis a los 29 años es el punto final romántico de una mujer a la que reconocieron las lavanderas españolas. Su vida me sirvió para contar qué pasaba en una Europa que cambiaba de piel en lo político y social, era el fin de los grandes imperios y el nacimiento de las monarquías constitucionales. La novela tiene varias capas y eso me permitió meterme en la Unificación italiana, una etapa fascinante; y contar también un periodo desconocido y apasionante de la Historia de España: la conspiración para asesinar a Prim, el primer intento serio de democratizar y modernizar el país, la llegada al trono de un rey votado en el Parlamento, el papel de los periodistas del XIX, con un protagonista que podría ser Galdós. Desde el primer momento mi gran obsesión fue no falsear la historia, a pesar de que hay partes de ficción, creo que he respetado al máximo los acontecimientos y el mundo que refle cotidiano de la época, incluso en la forma de escribir a veces. Creo que con el libro he conseguido recuperar del olvido a una buena reina de España que dejó aquí en obras sociales parte de su fortuna personal y recordar también a las lavanderas del Manzanares, mujeres pobres que venían desde cualquier lugar de España con sus hijos a cuestas para buscar un sustento. 

4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Se ha publicado en papel, en la editorial Esfera de los Libros. Mi web está en construcción.

5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Sin duda, la reina MariaVittoria es un personaje al que he querido, comprendido y con el que he discutido; a veces, incluso, se pegaba a mi piel durante los más de dos años que hemos estado tan juntas; pero, con esta novela he descubierto al general Prim. Me fascinan el personaje y el militar y el político. Un líder comparable a otros grandes estadistas de la época como Cavour o Bismarck. Y, si ya es tarde para castigar a los culpables de su asesinato, entre otras cosas porque el sumario no está completo, le debemos, al menos, respeto a su figura y a su labor, algo que se ha de hacer sólo desde el rigor que aportan los profesionales de la Historia. Pero hubo otros personajes que también me gustaría seguir: Adela de Larra la dama de las patillas, que vivió en Granada antes de volver a Madrid y convertirse en amante de Amadeo de Saboya, una mujer diferente. Y otra mujer que también descubrí y me interesó fue Virginia Oldoini, Condesa de Castiglione, agente de Cavour en la corte de Napoleón III.

6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

Curiosidad, una gran curiosidad por una reina que rompía los moldes, incluso de linaje, del resto de las reinas de España. Investigué y me encontré con un personaje que podría protagonizar cualquier novela del Romanticismo.

7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Arduo y complicado. Me llevó alrededor de un año recopilar la documentación y visitar los lugares por los que ella se había movido y los archivos donde se encuentran los documentos de la familia, en Biella, al norte del Piamonte.Fue, además, muy emotivo recorrer su palacio de Turín o tocar las verjas del castillo de Reano, o visitar su tumba, donde descansa junto a los Saboya; tras un cristal se adivina su féretro y los restos de la corona que le enviaron las lavanderas españolas. 

8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

Me gustó ver los bordados que hacía y que se guardan en el archivo de Biella y sus cuadernos de estudio, llenos de anotaciones.Y, la casualidad de conocer en San Remo a una persona que me facilitó la imagen de la villa donde murió MariaVittoria.

9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Voy a hablar por boca de otros, me dicen que han aprendido muchas cosas de nuestra historia leyendo este libro, que están muy ordenados los acontecimientos del XIX, que siempre fue un lío cuando los estudiábamos. Creo que me pudo la formación periodística y, en efecto, me obsesioné por organizar los tiempos y los hechos históricos, aunque tiene capítulos muy descriptivos e intimistas. 

10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella? 

¡Claro!, dos párrafos de dos capítulos diferentes:

“Nunca olvidaría aquella noche del 24 de3 diciembre de 1864. La condesa, miss Boshell y ella se sentaron en torno a una mesa exquisita en la que su madre se había empeñado en ampliar los comensales y servir también el plato dispuesto para los muertos. …/… Antes de la cena, la propia condesa se había sentado al piano para interpretar uno de esos salmos que llenaban de luz la estancia cuando eran los ágiles dedos de Beatrice los que se deslizaban por el teclado y parecían volcar en la atmósfera la inocencia de su alma infantil; sin embargo, la condesa arrancaba de aquellas notas el desconsuelo que anidaba en su ánimo y con su música solo incidía en el aspecto tétrico de una escena que ni María Victoria ni miss Boshell se atrevían a discutir”. Capítulo 30. Oración de Navidad, Turín, diciembre de 1870.

“Benito vivía en un semisótano de la Plaza Mayor; desde el ventanuco por el que entraba alguna luz y mucha guarrería, veía los pies de las vendedoras, sus tobillos gordos protegidos por gruesas medias de lana; esos días de junio, prontos a llegar los calores del verano, se colaba el olor rancio de verduras podres y restos cárnicos que quedaban en el empedrado al finalizar el mercado e invadía esa vivienda de dos estancias: la más grande tenía una lumbre de leña que calentaba la casa en invierno;…/… allí escribía Benito no solo sus artículos, sino también algunas cuartillas que iba guardando en un cajón protegido con llave y que quizás en el futuro le publicaría algún editor condescendiente…/…En la mesa de patas torneadas, sobre la que siempre permanecía prendido el quinqué, también saboreaba los guisos poco elaborados, que le preparaba a diario Saturnina. ‘Qué haría sin ella, claro que si no la hubiera recogido viviría a expensas de las micaelas, o peor, perdida por alguna calle de Madrid al cobijo de cualquier desalmado’.” Capítulo 19. En el café de Levante, Madrid, Junio de 1869

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