martes, 13 de septiembre de 2016

PEDRO M. DOMENE RESPONDE A NUESTRO CUESTIONARIO PARA AUTORES

Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?

Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela.

Novela: «EL secreto de las Beguinas» de Pedro M Domene.



1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.

No hay mucho que contar: he dedicado parte de mi vida a la docencia, he sido profesor de Enseñanza Secundaria durante más de 30 años, y he alternado esta hermosa profesión con la crítica de libros, en suplementos y revistas especializadas, y con la escritura de ficción, fundamentalmente con novelas dedicadas a un público lector juvenil, ensayos literarios, y ahora con una novela más ambiciosa que me ha salido algo histórica: El secreto de las beguinas (Trifaldi, 2016). He sido, y sigo siendo un lector empedernido que ha leído literatura española, básicamente, sin desdeñar la de otros muchos países. 

2) Como has comentado, tu trabajo se ha orientado más hacia la coordinación, crítica y ficción para jóvenes ¿Consideras la publicación de El secreto de las Beguinas un paso adelante en tu producción literaria?

¿Un paso adelante? Es algo que no sé muy bien, es una novela diferente, con mayor ambición tanto en su estructura como en su técnica, con un lenguaje preciso y adaptado porque la narración se desarrolla en dos planos: el XVII en Flandes y los Tercios como telón de fondo, y en la actualidad, cuando dos jóvenes llevan a cabo la investigación de unos sucesos ocurridos en la Brujas de la época, con el beguinato de la ciudad y el sitio de Ostende como telón de fondo.


3) Cuéntanos qué te impulsó a escribir sobre Las beguinas, quiénes eran y en el caso concreto de la historia que cuentas, si existieron realmente.

Descubrí el beguinato de Brujas hace más de veinticinco años, me obsesioné porque es una maravillosa construcción que se mantiene a día de hoy en perfectas condiciones, leí y estudié los beguinatos, sus moradoras, su labor y su lucha constante por sobrevivir desde el siglo XII, y su repercusión, sobre todo, en el norte de Europa. Y en cuanto a la historia contada, el trasfondo es real, los datos históricos verosímiles y sacados de la Historia, las beguinas muy parecidas a mis protagonistas existieron, pero el resto de lo que cuento es ficción, pura literatura que, sin duda, resulta creíble y verdadera; o al menos, eso espero.

4) En el libro mezclas dos tiempos y dos estilos, el pasado y el presente que continúa un hilo narrativo entre la novela histórica y la novela de intriga. ¿Por qué no escribir una novela de ficción histórica directamente?

El presente justifica ese pasado que, sin duda, sin el afán de los dos jóvenes no existiría, la intriga justifica la Historia, que no deja de ser una auténtica y continua intriga se mire por donde se mire, y no pretendía escribir una novela de ficción histórica porque me parecía que de esta forma, y con el resultado obtenido, se completaba mejor mi visión de las beguinas y de cuanto llevaron a cabo en un lugar como el Flandes de la época.



5) ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

No es una cuestión de tiempo, más bien de persistencia. Nunca me planteaba la medida del tiempo como meta para terminar la novela, iba leyendo, anotando, recopilando y poco a poco se fue conformando la historia, tanto la real como la ficticia, y si tuviéramos que cuantificar, sería mucho, sin duda, el tiempo empleado hasta que puse el punto y final; hubo incluso algún descanso e no poca desesperación porque no avanzaba.

6) Preséntanos a tus personajes preferidos. ¿De cuál de ellos te has enamorado?

Es verdad, al final uno termina por simpatizar algo más por alguno de sus personajes, y pese a ser el creador de todos y cada uno, siempre hay algún preferido, en mi caso es Naffi, el joven que sirve al caballero español y a quien le debe su vida y por consiguiente hará cualquier cosa por su amo; y luego la joven Nazareth que, también, forma parte de ese mundo de desahuciados que tiene que buscarse la vida día a día; en realidad, dos versiones de esos jóvenes pícaros que tanto abundan en nuestra literatura. El hermano mayor, es de lo más simpático y además un tremendo trasto en sus actuaciones, algo que se aleja de mi personalidad, y quizá por eso me cae bastante bien.

7) Como este es un blog dedicado a la novela histórica nos interesa saber qué opinión tienes de este género actualmente y si te ves animado a seguir escribiendo dentro de un marco histórico.

Sencillamente me parece un género muy válido e interesante y, además, cuenta con legión de seguidores. Hay una sola cosa que me molesta, parece que todas las novelas históricas deben tener más de 500 páginas para ser realmente interesantes, y no creo que eso sea una premisa imprescindible, los libros y las novelas, concretamente, deben tener las páginas que les correspondan y nada más.

Con respecto a la segunda parte de la pregunta, no lo sé muy bien, hay un argumento que me ronda la cabeza y que, en esta ocasión, si podría considerarla eminentemente histórica, pero los proyectos no son una realidad hasta que se convierten en libro y están dispuestos para ser leídos. Hasta entonces me dejo llevar y no me cuestiono qué tipo de libro quiero escribir.

8) Este género, uno de los más vendidos, tiene adeptos pero también detractores. Como crítico ¿qué aconsejarías a los autores de histórica para que sus novelas reciban la atención de todos los lectores?

No hay una fórmula mágica, al menos así quiero verlo yo, y en ocasiones funciona mucho la recomendación boca a boca y, por supuesto, no está ajena la promoción. La calidad y la suerte no están reñidas, y cada lector debe seleccionar sus propias lecturas sin que necesariamente sea un crítico quien deba recomendarle el libro; creo que el crítico es un mero mediador que puede ir más allá de una lectura habitual y poco puede influir en que un libro triunfe o no; ayuda, pero no es algo definitivo.

9) Cuéntanos qué proyecto vendrá después de El secreto de las Beguinas.

Vuelvo a repetirme, no lo sé muy bien. Siempre dejo un margen de tiempo, y me gusta cambiar de registro, quizá me ponga con algo de ensayo que me hace olvidar la ficción y me devuelve a la realidad, y a los estudios literarios que nunca he dejado de tener entre manos porque son una perspectiva distinta de hacer y explorar la literatura.

10) Para finalizar, déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de tu novela? 

(Frag. Cap., I) 
El clérigo tornó su rostro, la evidencia le obligó a sostener su mirada ante el Superior, y con una actitud no menos desafiante que la esgrimida en ocasiones anteriores, pretendía dar por terminada una conversación que no había consentido mantener, y aun rechazó, con más firmeza que nunca, las insinuaciones vertidas por fray Giordano referidas a su propia fe, y a su dedicación a la Iglesia, opiniones cuestionadas desde el comienzo mismo de su relación por el italiano, menospreciando así con sus acusaciones su sagrada lealtad a la tarea encomendada por la Iglesia española. Aun resonaban en su memoria las palabras vertidas por Giordano, su colérica actitud y sus amenazas aun cuando el Tribunal no había resuelto la causa, y el español le recriminaba los lloros y lamentos vertidos por las jóvenes cuando el Inquisidor y el verdugo se afanaban en sacar una confesión de aquellos cuerpos castigados por el martirio y el suplicio. Azotes, potro, garrucha, incluso la rueda, tan popular en aquellas tierras, se sucedían día tras día sobre los cuerpos de estas mujeres que, desvanecidas y maltratadas, siempre eran devueltas inconscientes a sus celdas hasta que transcurrido el menor tiempo posible se volvía al suplicio con un nuevo interrogatorio. 

(Frag., cap., 2) 
—Insisto en que te vayas al aeropuerto y embarques en el primer avión, de los gastos ya hablaremos cuando estés aquí —repitió la voz.

—Si me decido, déjame antes que siga durmiendo un par de horas más, que desayune, como Dios manda, y luego cogeré el primer tren de la mañana y, por el Eurotúnel, estaré antes del mediodía en Bruselas, aunque el desplazamiento hasta Brujas ya me dirás. No tengo medio con qué llegar hasta allí—. ¿Has oído lo último que he dicho?—insiste la voz, totalmente convencida de que su hermano no aceptará cuanto ha dicho.

—Claro, que sí —confirma, al otro lado del teléfono—. Te lo voy a poner más fácil —asegura, mientras se oye como marca las teclas de un móvil, sin duda. 

De repente no se oye nada, y algunos minutos después, de nuevo la voz, con cierto entusiasmo en cuanto afirma.

—Viajarás por el Eurotúnel, pero no pagando el billete —vuelve a insistir, una voz que ya ha calculado todas las posibilidades—. Alguien te recogerá, de eso me encargo yo —puntualiza. 

Un largo silencio interrumpe la conversación, y un bisbiseo de fondo mantiene en vilo a quien se ha mostrado escéptico desde el principio, pero poco después vuelve la voz conocida.

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