miércoles, 18 de mayo de 2016

REZA EMILIO JUMA NOS RESEÑA SU NOVELA "EL LEGADO DEL PRÍNCIPE DE CACHEMIRA"

Todos los escritores, al finalizar una novela, deseamos ser el centro de atención. Anhelamos las opiniones rápidas de los lectores y la reseña positiva de los críticos que impulsen nuestra obra a ser leída por todos. Pero esto no siempre sucede. ¿Alguien se ha preguntado qué siente el novelista al finalizar su obra? ¿Cómo definiría su trabajo una vez publicado?

Este cuestionario pretende transmitir la visión del escritor. Le preguntaremos sobre su novela y le daremos la oportunidad de promocionarla y hacerse autocrítica. En definitiva, será su manera de convencernos para que leamos su novela.

HOY NOS PRESENTA SU OBRA… Reza Emilio Juma
1) ¿Cómo se llama tu nueva novela?

El legado del príncipe de Cachemira 

2) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.

La novela está basada en el siglo X y se trata de un príncipe, Gita, de Cachemira en el norte de la India que vive en una aldea perdida en las montañas. Es descendiente de Alejandro Magno y Roxana, una princesa persa. Por inquietudes sabe que tiene que salir y conocer el mundo pero esperaba que le llegara una señal. Esa señal viene cuando le llega una embajadora andalusí de Sevilla y le habla de al-Ándalus y la ciudad de Córdoba, ciudad más avanzada y del máximo esplendor en la época. Con esta embajadora se da cuenta que tiene que dejar atrás un legado pero aún no sabe cuál es y decide embarcarse en una aventura cruzando medio mundo para llegar hasta al-Ándalus pasando por todo el Oriente Próximo y el mundo Mediterráneo. El viaje que transcurre a lo largo de triente años se convierte en una búsqueda de su verdadero ser y toca cuestiones esenciales de la vida como el amor, el sufrimiento y la fe. Conoce a personas míticas y legendarias de la época como guerreros, poetas, princesas, faraonas, esclavos, y hasta el mismo califa Abderramán III. Estas relaciones que forja son claves en su supervivencia y a la vez aprende las costumbres de la gente que son distintas que las suyas. A la vez se ve enfrascado en situaciones amorosas, divertidas, graciosas, comprometidas y por supuesto trágicas. El lector vive todas estas experiencias a flor de piel porque la novela está escrita en primera persona y es como si el propio lector vive cada una de ellas. La cuestión esencial de la novela es cuál es el verdadero legado que tiene que dejar atrás el príncipe y si llega a cumplir con su destino. 

3) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.

Editorial Nazarí y en papel

4) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.

Sin duda el propio protagonista es el personaje más destacado y el sirve como un espejo para el lector mientras viaja por todas estas tierras analizando y aprendiendo las costumbres de cada puerto y ciudad donde llega. Vive todas las emociones en esta aventura y sufre por ser un extranjero y por ser diferente por todo es un aprendizaje tanto para él como para el lector. Reconozco que el personaje con quien más me encariñé era Maryam, la esclava catalana quien resida en el Alcázar de Sevilla. 

5) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?

En las pasadas navidades acababa de terminar una gira de cuatro meses con mi primera novela Mil Besos y necesitaba un tiempo descansar. Llegué a México, donde resido ahora y decidí hacer un viaje a Mérida las pirámides alrededor. Así de la nada, en este viaje, empecé a montar esta historia pieza por pieza como un puzle. Tenía la cabeza llena de ideas, como si fuera una fuerte inspiración y no me quedaba más remedio que escribir para desahogar todo lo que tenía acumulado. También soy un fanático de la historia, constantemente pienso y hablo de acontecimientos históricos de todo el mundo así que fue una experiencia bastante divertida. 


6) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?

Como soy historiador ya dominaba el contexto y la idea general de que pasaba en el mundo en el siglo X y con esa base añadía más en mis investigaciones. La investigación podía suponer un 25% de la obra, o sea, de unas 700 horas que invertí en la obra unas 200 horas era investigación. Pero no lo considero como deberes en sí porque me fascina y era un proceso de aprendizaje para mí. Lo más divertido era la hora de escoger los personajes históricos de la época y convertirlos y moldearlos a mi gusto según las conveniencias y necesidades de la novela como cómo si les diera vida. 

7) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?

Aprendí muchísimo acerca de la historia de España, sobre todo acerca de las cuestiones de al-Ándalus. España se siente muy identificada con la religión católica y mucha gente ve a los andalusíes como invasores sin embargo el catolicismo llegó con unos invasores barbaros, los visigodos, quienes impusieron la religión. El imperio romano tomó esta decisión para controlar la península ibérica y así acabaron con todas las civilizaciones anteriores como los suevos, vándalos, y alanes. Los musulmanes llegaron desde el norte de África pero los verdaderos fundadores de al-Ándalus eran sirios y solo llegaron unos 150 años después que los visigodos, o sea, apenas dos generaciones. También está muy equivocado relacionar el islam y lo arbe con al-Ándalus porque era una civilización basada en una mezcla de bizantino, visigodo y árabe. También en cuestiones de religión, había más cristianos viviendo en al-Ándalus que en los Reinos Cristianos y los mozárabes jugaban un papel esencial y crucial en la sociedad. También aprendí que Cataluña, la Marca Hispánica, existía mucho antes que Castilla y eran aliados cruciales del califa de al-Ándalus. 

8) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?

Es una historia trepidante que embarca todas las emociones y experiencias. Describo en mucho detalle las escenas de erotismo, las batallas, las guerras y el lector siente la pasión, la tragedia, la violencia, la traición y sobre todo amor. Además a lo largo de todo el viaje de treinta años el lector constantemente está aprendiendo. Es como aprender una lección de historia a la vez pasándolo bien viviendo la aventura de un príncipe en una novela de ficción. 

9) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella?

El libro toca todas las emociones y todas las cuerdas pero el mayor orgullo que siento es por las escenas románticas. Pensé en poner una escena erótica pero al final prefiero el romanticismo y los que lean la novela tendrán la oportunidad de saborear esas escenas en solitario. 


Después de pasear por los jardines y recoger flores, solía volver a la cama cuando Maryam aún estaba dormida como un brote acurrucado y a punto de resplandecer con dos lunas cristalinas. Mientras permanecía en ese estado de somnolencia, vestía su cuerpo desnudo con los pétalos de las flores que había cogido en el jardín. Le colocaba un lirio o una azucena en el pelo detrás de la oreja, un color diferente por cada día de la semana, y luego adornaba su cuerpo con mirtos, margaritas, camomilas, violetas, narcisos y alhelíes. Observaba su cuerpo desnudo apenas tapado por finas mantas de seda y flores. Me parecía fascinante cómo entraba la luz del sol por el hueco de la ventana, directa a sus delicados tobillos y subía por sus piernas y caderas, iluminando las flores que adornaban su cuerpo. La luz amarillenta llegaba hasta su cuello, la parte más tierna; su barbilla fina y sus labios, que escondían la puerta de su alma; su nariz, perfectamente esculpida, y los ojos... Cuando la primera luz del sol llegaba a sus ojos, producía un ligero efecto de fuego ardiente que hacía que la princesa abriera las lunas cristalinas poco a poco, pero el sueño la vencía y los volvía a cerrar. Intentaba esconder la sonrisa porque sabía que estaba allí mirando, porque sentía las flores por todo su cuerpo. Aún con los ojos cerrados, respiraba hondo inhalando todo el perfume natural de las flores y se daba la vuelta tímidamente. Ella sabía que su león estaba en la esquina observando, pero no sabía cuál sería mi siguiente movimiento. Yo solía permanecer en los cojines de la esquina del cuarto simplemente observando, o me acercaba a la cama para apreciar mi tesoro de cerca. Era sin duda la flor más bonita de todo mi jardín y ella lo sabía, algo que me hacía saber con su sonrisa que intentaba esconder. Y entonces, pronunciaba la primera palabra del día, siempre era la misma, una palabra tan sencilla y tan común que solo ella podía convertirla en una perla con su voz celestial de princesa: «Ho-la», y sonreía de nuevo diciéndome que estaba bien y era feliz. 
Cuando ya se despertaba del todo y los delicados dedos de sus pies tocaban las lozas de mármol, la bañaba en un mar de besos tiernos y apasionados, y luego le preparaba otro baño de agua caliente que traía de los baños de vapor. La cogía en brazos metiéndola suavemente en el agua tibia llena de nenúfares y pétalos de rosa. Sacaba la esponja de mar, traída de los océanos griegos del Egeo, y se la pasaba por cada milímetro de su piel. Cuando terminaba, la secaba con mantas de algodón teñido de Egipto . Había veces en las que después del baño aún estaba dormida o en un estado de relajación como si fuera una gata con los ojos cerrados. Encargaba a los alquimistas hacerme aceites de los narcisos, jazmines y rosas que recogía del jardín y con estos aceites masajeaba todo su cuerpo, desde los dedos de los pies hasta los hombros, y luego su cabello, y otra vez los hombros y el cuello. Definía esa primera hora de la mañana, cuando empezaban a abrir sus lunas de porcelana, como «la hora de la princesa». Seguí ese rito cada uno de los días de mi vida con ella. 

Un día, mientras estaba sentada peinándose, me fijé en su extraordinaria belleza y de la nada apareció otra mujer justo a su lado, una igual de bella que ella. Me obsesioné con la hermosura de esta otra mujer y me sentí culpable por haber pecado alzando una mirada de lujuria en otra. Me sentí avergonzado. Con sentido de culpabilidad, celosamente me acerqué a Maryam y me arrodillé ante ella para estar a la altura de su cabeza. Escondí la cara en sus voluminosas mechas castañas con destellos pelirrojos como el sol. De la timidez agachó la cabeza, pero delicadamente le sujeté la cara de porcelana entre mis dedos, alzándola hacia arriba para que viera su imagen en el espejo. 

—Ojalá me miraras como cuando te miras en el espejo, porque la única que podría medirse con tu hermosa belleza es tu propio reflejo. 





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