domingo, 11 de octubre de 2015

MESA DE LEÓN VUELVE A GRANADA

Un artículo de Francisco Gil Craviotto

En octubre de 1904 Mesa de León está de nuevo en Granada. Un periódico, El Noticiero Granadino, reclama su presencia. Y de nuevo él y toda su familia -esposa y cuatro hijos-, hicieron las maletas y levantaron casa. Su incorporación al Noticiero, primero como redactor jefe y luego como director, coincidió con el fallecimiento de Francisco Seco de Lucena -la joven promesa del periodismo granadino-, que Juan Pedro había conocido niño, antes de marcharse de Granada, por lo que Mesa de León tuvo el triste privilegio de iniciar esta nueva andadura con un sentido artículo al amigo difunto. Este fue su inicio en la prensa granadina tras una ausencia de dieciséis años. Durante ese tiempo de separación, tanto Juan Pedro como Granada han cambiado. Él, lejos de su iconoclasta republicanismo de sus años mozos, es ahora un hombre en el ecuador de la vida, casado y padre de cuatro hijos que, a su prestigio ganado al frente de periódicos de categoría nacional, une su larga experiencia del mundo y de los hombres. La ciudad también ha cambiado. Ha crecido su población, que ya se aproxima a los ochenta mil habitantes. Casi la mitad de su superficie se hallaba esos días patas arriba: las grandes oligarquías de la época, súbitamente enriquecidas con el cultivo del tabaco y de la remolacha, pero tan insensible a todo cuanto significase monumentalidad y arte, habían decidido que Granada tuviese una Gran Vía, como ya la tenían otras ciudades más populosas. Poco importa si, para conseguirlo, había que arrasar casas y palacios cargados de historia y de arte. Otra novedad que encuentra Mesa de León son los tranvías eléctricos. La primera línea va de Plaza nueva a Paseo del Salón. 



La prensa también había sufrido trasformaciones. De todos los periódicos que Mesa de León se dejó en Granada el día que se marchó a Madrid, sólo quedaban en pie dos: La Publicidad, y El Defensor de Granada. Todos los otros habían perecido en medio de la lucha de unos sectores políticos contra otros. El día que Mesa de León entra como redactor jefe en el Noticiero granadino había en nuestra ciudad cuatro periódicos: El Defensor de Granada, La Publicidad, Noticiero Granadino y El Triunfo. ¡Cuatro periódicos para una población que no llegaba los ochenta mil habitantes, de los cuales más de la mitad son analfabetos! A pesar de su juventud, Noticiero granadino es uno de los mejores periódicos de la ciudad, quizás el mejor de todos. En su redacción se forjaron periodistas tan reputados como Enrique Fajardo (“Fabián Vidal”), Mora Guarnido, Acosta Medina o Constantino Ruiz Carnero. En medio de las noticias que día a día van llegando, el 3 de marzo de 1906 aparece una que tuvo que producir gran impacto en Juan Pedro: fallecimiento en Madrid de Romero Robledo. Sabemos que se le rindieron honores de capitán general. Pero el dios Cronos sigue devorando días. Surgen de nuevo las polémicas con El Defensor, que llegaron a su cúspide cuando Seco de Lucena decidió vender su periódico al “trust” de la prensa. El artículo que le dedica Mesa de León, “El “trust” en Granada: compraventa de un colega”, no puede ser más revelador. Surge mientras tanto, auspiciado por el arzobispado, un nuevo periódico, Gaceta del Sur (sustituye al denostado El Triunfo) y Mesa de León, que ya ha pasado a director de Noticiero Granadino, tiene que hacer frente a un nuevo adversario.


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El gran acontecimiento periodístico de esos años fue la creación de la Asociación de Periodistas. El artífice de tal milagro fue Mesa de León. Con la entrada del nuevo siglo, los periodistas españoles, comenzaron a agruparse y a exigir de las empresas de las que dependían, unas mejoras salariales y condiciones de trabajo que éstas no estaban dispuestas a conceder. En Granada la idea de la Asociación de periodistas comenzó a tomar cuerpo con el retorno de Mesa de León, que se convirtió en impulsor de la misma. Tras muchos dimes y diretes, el 27 de diciembre del año 1908 la Asociación de Periodistas quedó constituida. Su primer presidente fue Mesa de León. Su objetivo era la “protección mutua de los asociados, en el orden moral y material”. Para esto, a más de médico y farmacia, ponía al alcance de los periodistas un abogado, dispuesto a defender a todo asociado que tuviese necesidad. Seco de Lucena, que a más de periodista también era accionista del “trust”, se mantuvo al margen de tal asociación y, azuzado desde Madrid por Miguel Moya, hizo cuanto estuvo en sus manos para aniquilarla. No consiguió su propósito durante la presidencia de Mesa de León; pero, cuando Mesa presentó su dimisión, porque pasó a dirigir La Independencia de Almería, Seco aprovechó el momento para dar al traste con la asociación y meses después crear él la suya: Asociación de la Prensa. Esto produjo un duro enfrentamiento con el nuevo presidente, Francisco de Paula Valladar, que estuvo a punto de terminar en duelo.


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A Mesa de León lo tenemos ahora en Almería. Comenzó a dirigir La Independencia el día 1 de junio de 1909 y cesó en su puesto a finales de enero de 1915. Fueron, pues, casi seis años llenos de actividad. Cuando Juan Pedro llega a Almería había en la ciudad cuatro periódicos: La Crónica Meridional, El Regional, el Radical y La Independencia. Si en Granada cuatro periódicos eran demasiados, ¿qué decir de Almería, una ciudad que no llegaba a los cincuenta mil habitantes y cuyo índice de analfabetismo rondaba el 50%? La Independencia, fundada por el prestigioso farmacéutico Juan Vivas Pérez, era un periódico de información general, pero con un acusado matiz católico. 

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Cuando el 26 de febrero de aquel memorable 1915, Mesa de León regresa a Granada, entre las varias novedades que se encontró, figura la Asociación de la Prensa, creada por Seco de Lucena a su imagen y semejanza. No tiene la ambición social de la desaparecida Asociación de Periodistas, pero más vale conservarla que nada y, aunque en el momento de su creación Mesa de León se encontraba ausente, es aceptado como miembro fundador.

El 10 de mayo de 1915 Mesa de León carga sobre sus espaldas la responsabilidad de dirigir Gaceta del Sur, periódico clerical, auspiciado por el arzobispado. De los casi diez años que Mesa de León estuvo al frente del periódico, la primera etapa corresponden a la época del arzobispo Meseguer y los dos últimos a la de su sucesor, Vicente Casanova. En el período Meseguer actúa como hombre clave su sobrino, Luís López-Dóriga Meseguer (Oviedo 1885-México, 1962) que, a través de Mesa de León, supo infundir al periódico su espíritu progresista en abierta pugna con el caciquismo local. Ambos hombres sintonizaron muy bien y el periódico se convirtió en el flagelo del caciquismo y los políticos corruptos. Mesa de León, siguió su política de abrir las páginas de la Gaceta a todo el mundo, sin más exigencia que la calidad, lo que le permitió contar con colaboradores tan prestigiosos como Francisco de Paula Valladar, Marino Antequera, incluso alguna vez Federico García Lorca. Con la llegada del nuevo arzobispo este idílico panorama se truncó de repente: cayó López-Dóriga y Mesa de León, vivió sus dos últimos años con la espada de Damocles sobre su cabeza. Así continuó hasta que el 15 de enero de 1925 recibe un oficio del arzobispado en el que se le comunica su cese. ¿Razones de tal cese? Ninguna. ¿Indemnización y jubilación? Cero.


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Mesa de León, a partir de ahora, va a dedicar su tiempo a su familia y a la Asociación de la Prensa. En las elecciones del 25 de enero de 1925 sale Seco de Lucena presidente y Mesa de León vicepresidente, pero el primero de mayo de ese mismo año, Seco de Lucena presenta la dimisión. Mesa de León se convierte en presidente en funciones. Ya sólo le queda convocar elecciones. Salió elegido presidente, con lo cual todos los problemas que le habían llevado a Seco a dimitir, cayeron sobre él. Con todo, en el poco tiempo que se mantuvo en la presidencia, intervino en tres acontecimientos importantes: el agasajo al tenor Fleta, la inauguración del monumento a Francisco de Paula Valladar y el homenaje al desaparecido Ramón Maurell. Tanto Seco de Lucena como Mesa de León tenían suficientemente acreditada su profesionalidad y dedicación a la Asociación de la Prensa. Ésta reconoció en su día los méritos de uno y otro otorgándoles el nombramiento de presidentes de honor. 


Mesa de León, cada vez más delicado y desengañado, se fue recluyendo en sí mismo y en su familia. Al fin, tras penosa enfermedad, el 14 de diciembre de 1937, mientras España, en plena guerra civil, vivía los días más tristes de toda su historia, falleció en Granada Juan Pedro Mesa de León. Su muerte no produjo todo el impacto ni la atención que hubiese tenido en tiempos de paz. ¿Qué importaba un muerto más en una ciudad que había visto morir -y no precisamente de muerte natural-, a lo mejor de su intelectualidad y juventud? 

Francisco Gil Craviotto, biógrafo y escritor. Autor de "Mesa de León, un periodista entre dos siglos".

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