jueves, 22 de agosto de 2013

JOSÉ MANUEL GARCÍA MARÍN CONTESTA A NUESTRA ENTREVISTA PARA AUTORES

CUESTIÓN DE ESCRIBIR NOVELA HISTÓRICA: HOY CONTESTA… JOSÉ MANUEL GARCÍA MARÍN





 1.- Preséntate tú mismo a tus lectores.
Me defino como un escritor de novela histórica, aunque también me atrae el cuento histórico, que me parece un género apasionante y especialísimo y del que ya he escrito dos: “La lámpara de plata” y “El cadí de la seda”, ambos publicados. Quizá, como característica personal, deba subrayar mi empeño en la minuciosidad en el proceso de documentación, si bien al lector le llegará sólo un diez por ciento. Soy un convencido de que la erudición en la novela resta amenidad; sin embargo, el lector detecta, con sólo ese diez por ciento, que sabes de lo que hablas.

2.- ¿Cuándo escribiste tu primera historia?
Fue en 2005, con mi primera novela: “Azafrán”, que me ha dado muchas Satisfacciones.

3.- ¿Cómo recuerdas los comienzos de tu profesión de escritor?
Los recuerdo como el hallazgo de un nuevo placer. Vivía -y sigo viviendo- cada historia que narro.

4.- ¿Has podido, en algún momento de tu vida, vivir de la escritura?
Aunque en estos tiempos, con la crisis, que a lo primero que afecta es a la cultura, poco se pueda vivir de la literatura, no me quejo demasiado porque mis novelas se siguen vendiendo.

5.- ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?
Pues un libro muy particular, “De la Tierra a la Luna”, de Julio Verne.

6.- La inspiración siempre es esquiva, o no. ¿Tienes algún método o rutina para que no falte a la  hora de escribir?
No creo que haya ningún método más que el esfuerzo de la imaginación. A las musas hay que abrirles camino. Como decía Picasso, “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.”

7.- Reseña, sin humildad, tus libros mejor escritos.
Eso resulta imposible. Cada libro es un hijo, con sus peculiaridades y ninguno puede ser favorito porque no se les puede comparar. Sólo puedo decir que “Azafrán” es un viaje (interior y exterior) por el al-Ándalus del siglo XIII, en el que Mukhtar, su protagonista, conoce a un místico musulmán, otro judío y por último a uno cristiano. También alcanzará el amor correspondido de una bellísima mujer, pero... “La escalera del agua”, en cambio, se centra en la expulsión de los moriscos y en sus desgraciadas consecuencias. Entre sus páginas encontraremos la hermosura de una ciudad monumental: Toledo, y conoceremos casi cada rincón del monasterio de San Juan de los Reyes, que contiene el claustro más bello y seductor de España. Finalmente, se nos revelará el secreto de la arquitectura de la Alhambra.
En “La reina de las dos lunas”, mi última novela, se narra un suceso real que se produjo en 1520: una joven sultana de Fez, enamorada de la libertad y de un esclavo cristiano, huyó con éste y consiguieron llegar a tierra española, pese a la implacable persecución de que fueron objeto por la guardia del sultán. Carlos V la acogió en su reino y la bautizó con el nombre de doña Juana de Carlos. Ambos, ya casados, se quedaron a vivir en Mijas. Para que esto aconteciera tuvieron que superar innumerables peripecias. Su vida fue una auténtica aventura, una novela.



8.- ¿A qué personaje de tus novelas te gustaría dar vida?
Todos los personajes de mis novelas están vivos, lo que ocurre es que duermen, hechizados por el aroma de la tinta y del papel, hasta que son despertados por el lector. Entonces cobran vida y se introducen en su imaginación y en su mente. Cuando se finaliza la lectura, vuelven a acomodarse a la espera de un nuevo ser que airee sus páginas.

9.- ¿Crees que el negocio editorial va por buen camino?
Creo que la sociedad no va por buen camino y eso establece una cadena en la que el negocio editorial se ve incluido. La frivolidad es amiga del mal gusto, de la comodidad de lo facilón y del “todo vale”, y así tienen el mayor de los éxitos novelas absolutamente execrables, pero rodeadas de una gran publicidad. Hoy, cualquier personajillo indigno considera que debe contarnos su historia, contrata a alguien capaz de juntar letras y relata sus miserias, en la seguridad de que la morbosidad de la gente hará el resto.

10.- ¿Cómo compatibilizas tu vocación con tu vida particular?
Por suerte, no tengo ese problema, porque me dedico enteramente a escribir.

11.- ¿Cuál es tu peor manía a la hora de escribir?
Soy un maniático de las plumas estilográficas. Nunca escribo directamente en el ordenador. Antes he emborronado el papel, he escrito en los márgenes las ideas o palabras que se me ocurren y he tachado otras, de tal manera que, a veces, tengo que pasar el texto al ordenador ante el peligro de que yo mismo deje de entender lo escrito.

12.- Indícanos un autor predilecto anterior al s.XX que te haya convencido como lector y como escritor.
En general, los clásicos españoles (me divierte enormemente la picaresca) y en particular, Cervantes.

13.- ¿Ebook o en papel?
El placer, la calidez, el lujo, están en el papel. El libro electrónico representa la frialdad de lo funcional.

14.- ¿Qué relación te une con Granada?
Soy malagueño, de modo que soy hijo del reino de Granada. Quizás en mis genes haya quedado la atracción por el espíritu de convivencia, por saber vivir, por la cultura, por todo eso que ha quedado inscrito en los muros de la Alhambra.



15.- ¿Qué te traes, actualmente, entre manos?
Ahora estoy con una novela que comienza en Vélez-Málaga y acaba en Úbeda, esa maravillosa joya del Renacimiento.

16.- Recomienda un libro para este verano.
Como me parece de mala educación sugerir los propios, recomiendo “Bomarzo” de Manuel Mujica Laínez, que nos ayudará a diferenciar una magnífica novela histórica de una chapuza.
 
17.- ¿Qué es para ti la novela histórica?
En principio, podríamos decir que toda novela es histórica en cuanto describe el momento social en el que transcurre; pero, en realidad, debemos referirnos a aquellas cuyo propósito es contarnos un episodio de la historia, un personaje más o menos relevante o el ambiente, el escenario de un instante de ella. Claro que, si nos limitamos a la historia, podemos convertir la narración en un tratado y entonces no estaríamos cumpliendo con el objetivo de la novela, cuya causa principal es el placer estético. Luego el aprieto es doble... o triple. Al problema de componer un texto literario, que ya es bastante, hay que sumarle el de la veracidad de los hechos y, por último, deberemos conjugar la fidelidad histórica con la ficción y servirnos de ésta dotándola de verosimilitud. Así conseguiremos que, de la misma forma que los flotadores hacen emerger una embarcación hundida, la ficción se entrelace con la historia para que ésta se manifieste, pero sin que el lector las confunda.

18.- ¿Qué te has dejado en el tintero?
Pues una novela de humor, aún no escrita, pero que me ronda en la cabeza desde hace algunos años.

19.-  ¿Existe algún libro que no te hayas atrevido a leer? ¿Puedes decirnos cuál y por qué?
Me he atrevido con todos, pero en ciertos momentos he pagado cara mi osadía, porque me he arrepentido de perder el tiempo con algunos que, por su pésima calidad, son un ejemplo de cómo no hay que escribir. No voy a decir cuáles por un respeto (dudoso, desde luego) con los autores. A partir de esos casos me obligué a abandonar aquellos que en las primeras diez páginas no revelaran  una mínima calidad.



20.- ¿A qué escritor te gustaría que enviáramos este cuestionario?
Esa elección os la dejo a vosotros.

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